Trump negocia con Netanyahu y Hezbolá para mantener tregua en Líbano, pero combates continúan

El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el lunes haber sostenido conversaciones productivas con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y representantes de Hezbolá, buscando mantener un alto al fuego en Líbano. Sin embargo, las ofensivas militares continuaron en el terreno: Israel avanzó más profundamente en el sur libanés mientras Hezbolá respondió con ataques. La ONU alertó sobre una crisis humanitaria aguda, con más de un millón de libaneses desplazados.
En medio de una escalada de violencia en Líbano, el presidente estadounidense Donald Trump informó este lunes que había conversado tanto con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu como con representantes de Hezbolá, describiendo estos diálogos como productivos. Según Trump, ambas partes se comprometieron a frenar los ataques: Hezbolá aceptaría dejar de disparar contra Israel, mientras que Netanyahu acordaría no enviar tropas adicionales a Beirut y retiraría las que estaban en camino. A través de su red social, Trump declaró: "No habrá tropas israelíes en Beirut, y las que ya estaban en camino han sido devueltas" y afirmó que "a través de representantes de alto rango, tuve una muy buena conversación con Hezbolá, y acordaron que cesarán todos los disparos".
Sin embargo, el optimismo que generó el anuncio de Trump chocó rápidamente con la realidad en el terreno. Durante la noche del lunes, las ofensivas israelíes en el sur de Líbano y los ataques de Hezbolá contra tropas israelíes continuaron sin interrurupción. Netanyahu, por su parte, mantuvo una postura firme al declarar que Israel atacaría objetivos que calificó como "terroristas" en Beirut si Hezbolá no detenía sus ataques contra ciudades israelíes. Además, el primer ministro israelí ya había ordenado antes del anuncio de Trump ataques contra los suburbios del sur de Beirut, un bastión tradicional de Hezbolá. El avance militar israelí alcanzó su punto más profundo en Líbano en los últimos 25 años, con tropas que controlaban territorio desde la frontera hasta el río Litani y continuaban avanzando hacia el norte, aproximadamente 10 kilómetros más allá.
Por su parte, Hezbolá, a través de la embajada de Líbano en Washington, indicó que había aceptado una propuesta estadounidense para un cese mutuo de hostilidades que abarcaría todo el territorio libanés. El diputado de la milicia, Hassan Fadlallah, señaló que Hezbolá apoyaría un alto al fuego total como paso previo para la retirada de tropas israelíes. Pero esta aparente apertura no se reflejaba en las acciones militares de ninguno de los bandos.
La situación humanitaria en Líbano se deterioraba rápidamente. El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió el lunes a detener las hostilidades después de que el fin de semana se registraran más de mil proyectiles en pocas horas. Más de un millón de libaneses, equivalente al 20 por ciento de la población del país, han abandonado sus hogares en solo tres semanas. La ONU reportó que en promedio 19.000 niños son desplazados diariamente, con muchos experimentando varios desalojos sucesivos. Los ataques israelíes también han destruido puentes clave en el sur, aislando a más de 150.000 personas y obstaculizando gravemente el acceso a ayuda humanitaria. Ante el agravamiento de la crisis, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó el lunes a una sesión de urgencia, solicitada por Francia, para abordar la situación.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



