Trump impone arancel del 10% a productos colombianos: el país tiene 150 días para negociar antes de que suba al 15%

Donald Trump anunció un arancel universal del 10 por ciento para todos los países que comercian con Estados Unidos, con amenaza de subirlo al 15 por ciento. Según AmCham Colombia, casi el 68 por ciento de la canasta exportadora podría quedar exenta, pero productos como flores, aceite de palma y transformadores eléctricos sí pagarán el gravamen. Los expertos advierten que Colombia tiene cinco meses para negociar condiciones especiales antes de que los aranceles se conviertan en algo más permanente.
El presidente Donald Trump acaba de anunciar un nuevo arancel del 10 por ciento que alcanzará a todas las importaciones que llegan a Estados Unidos, sin importar de qué país provengan. Pero eso no es todo: ya está amenazando con subirlo al 15 por ciento, el máximo que le permite la ley estadounidense para este tipo de medidas de emergencia. Aunque por ahora esto es solo un anuncio y no se ha convertido oficialmente en ley, la incertidumbre que genera está causando preocupación en los gremios económicos colombianos.
Lo primero que hay que entender es qué pasará con los productos que Colombia envía a Estados Unidos. Un análisis de AmCham Colombia reveló que aproximadamente el 68 por ciento de lo que exportamos podría quedar libre de este arancel adicional. Entre los productos que ya confirmaron su exención están el aguacate Hass, el café descafeinado, el carbón térmico y el platino en bruto. Pero hay otro 64 por ciento que todavía requiere validaciones adicionales para saber si realmente queda exento, e incluye productos clave como el café verde, el petróleo, el oro, el banano y el cacao. Esto significa que los especialistas aún no están completamente seguros de cómo quedará la mayoría de nuestras exportaciones.
Lo que sí sabemos es que algunos productos colombianos sí pagarán el 10 por ciento adicional. Las flores cortadas, el aceite de palma y los transformadores eléctricos representan el 28 por ciento de lo que vendemos a Estados Unidos y definitivamente estará gravado. Para el sector floricultor, presidido por Augusto Solano, la noticia no es sorpresa porque ya vienen asumiendo un arancel del 10 por ciento desde agosto del año pasado. Sin embargo, si la tasa finalmente sube al 15 por ciento, el gremio tendrá que reunirse para definir cómo absorber ese arancel adicional sin quebrantar a los productores.
Otros sectores están más preocupados. Las manufacturas de cuero, el calzado, las confecciones y textiles colombianos enfrentan un riesgo alto porque este tipo de bienes de consumo final rara vez quedan exentos en estas medidas. Según María Paula Sánchez, experta en comercio internacional, esto coloca "a la industria textil colombiana en una posición de vulnerabilidad frente a sus competidores centroamericanos". Dicho de manera simple: nuestros productos van a ser 10 por ciento más caros que los de otros países en el mercado estadounidense, lo que nos quita competitividad.
El tiempo es crucial aquí. El arancel del 10 por ciento estará vigente durante cinco meses, a partir del 24 de febrero. Después de esos 150 días, según María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia, "Colombia tiene 150 días para jugar bien sus cartas en Estados Unidos". Lo que significa es que durante estos cinco meses, la negociación puede cambiar todo. Si no actuamos rápido, cuando terminen esos cinco meses, los aranceles podrían convertirse en medidas más permanentes y selectivas que nos afecten de manera estructural.
La realidad es que aunque Colombia tiene el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en vigencia, este arancel de emergencia se aplica como un "recargo" que se superpone al tratado. En la práctica, los productos que deberían entrar sin aranceles según el TLC ahora tendrían que pagar ese 10 por ciento extra. Mientras tanto, algunos competidores asiáticos están ganando: Vietnam, por ejemplo, pasó de pagar aranceles del 46 por ciento a solo 20 por ciento tras negociar con Trump, y ahora se beneficiaría de esta tasa universal más baja. También hay un problema adicional para las pequeñas empresas: Trump mantiene suspendido el trato especial para envíos de bajo valor, así que las Pymes que venden directamente a consumidores estadounidenses tendrán que pagar el 10 por ciento y enfrentar trámites aduanales más rigurosos.
El mensaje es claro: Colombia tiene un tiempo limitado para negociar tratamientos especiales antes de que esto se vuelva permanente. Los expertos coinciden en que el país debe aprovechar estos 150 días para "presentar el Caso Colombia" y mostrar a Estados Unidos por qué merece condiciones diferentes a otros países. Si no lo hace, la competitividad de nuestros productos en el mercado estadounidense va a sufrir un golpe que podría afectar miles de empleos en sectores como floricultura, textiles y manufactura.
Fuente original: El Tiempo - Economía