Trump exige que países árabes firmen acuerdo con Israel para negociar paz con Irán

Donald Trump estableció como condición para terminar la guerra con Irán que Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania se adhieran a los Acuerdos de Abraham, un pacto de normalización con Israel. La exigencia ya enfrenta rechazo de Pakistán y amenaza con complicar unas negociaciones que, según reportes, estaban avanzando. Trump advirtió que no habrá acuerdo si todos los países no firman simultáneamente.
Donald Trump lanzó una jugada diplomática de alto riesgo al vincular cualquier posible paz con Irán a una condición que muchos consideran casi imposible de cumplir: que seis países musulmanes clave en Medio Oriente firmen los Acuerdos de Abraham, el tratado de normalización de relaciones con Israel que Trump impulsó durante su primer gobierno.
El 25 de mayo, Trump publicó en su red social Truth Social que requería "de manera obligatoria que todos los países firmen de inmediato los Acuerdos de Abraham". Escribió que si Irán llegaba a un acuerdo con él, "sería un honor que también formaran parte de esta coalición mundial sin precedentes". Según el mandatario estadounidense, conversó sobre esta propuesta el sábado anterior con los líderes de Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania, además de con gobernantes de Emiratos Árabes Unidos y Bahréin que ya habían firmado.
El contexto es crucial: Estados Unidos e Irán han estado en negociaciones indirectas intensas, y reportes estadounidenses sugieren que ambas partes se acercaban a un acuerdo inicial que abriría el estrecho de Ormuz, levantaría sanciones contra Teherán y extendería una tregua por 60 días para negociar un pacto nuclear. El secretario de Estado Marco Rubio incluso insinuó que un acuerdo podría materializarse el mismo día. Pero entonces llegó esta nueva exigencia de Trump, quien insistió: "Solo habrá un gran acuerdo para todos o ningún acuerdo".
La realidad política, sin embargo, es menos optimista que las aspiraciones de Trump. Pakistán rechazó de inmediato la invitación. Su ministro de Defensa, Khawaja Asif, declaró que "personalmente, no creo que debamos unirnos a ningún acuerdo". Una fuente paquistaní citada por Reuters señaló que "Pakistán no está obligado a acatar ninguna de esas exigencias" y sostuvo que las negociaciones sobre Irán y los Acuerdos de Abraham "no están interrelacionados y no pueden estarlo".
Para países como Arabia Saudita, la cosa es aún más delicada. El reino saudita, cuna del islam y hogar de la Meca y Medina, tiene posiciones históricas sobre el conflicto palestino-israelí. Tradicionalmente ha exigido que cualquier reconocimiento de Israel vaya acompañado de un acuerdo sobre la creación de un Estado palestino, una posición que el Gobierno de Benjamin Netanyahu rechaza categóricamente. La guerra en Gaza ha tensionado aún más estas relaciones, y hay desconfianza pública masiva hacia Israel en toda la región musulmana.
Mientras ocurren estas negociaciones diplomáticas, la situación militar sigue siendo volátil. El Comando Central estadounidense confirmó que lanzó nuevos ataques la noche del 25 de mayo contra objetivos militares en el sur de Irán, en lo que describió como una acción de "defensa propia". El ayatolá Mojtaba Jamenei respondió advirtiendo sobre represalias contra bases estadounidenses en la región, lo que pone en riesgo toda la estructura de negociación que Trump intenta construir.
Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán en el International Crisis Group, capturó la ironía de la situación para Reuters: Trump "está cambiando una fantasía por otra: desde obligar a Irán a rendirse hasta pretender que un acuerdo frágil puede afianzar un nuevo orden en Medio Oriente". El senador republicano Lindsey Graham, por su parte, apoyó la idea diciendo que vincular a Irán con los Acuerdos de Abraham crearía "una potencia en materia de oportunidades económicas" e integración regional.
Lo cierto es que Trump parece aspirar a nada menos que transformar completamente el tablero geopolítico de Medio Oriente. Escribió sobre los Acuerdos de Abraham como un documento que sería "respetado como ningún otro jamás firmado en el mundo" y garantizó que sería "el acuerdo más importante que cualquiera de estos grandes, pero siempre en conflicto, países firmará jamás". Pero entre esa visión y la realidad del terreno hay un abismo considerable.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



