Trump envía emisario a Groenlandia para reforzar presencia militar estadounidense en el Ártico

El representante de Trump en Groenlandia visitó el territorio ártico para impulsar una mayor presencia militar estadounidense. Estados Unidos busca abrir nuevas bases en la isla, que considera estratégica por su ubicación geopolítica y recursos naturales. Las autoridades groenlandesas dicen que las conversaciones fueron constructivas pero no ven cambios en la posición de Washington.
Jeff Landry, el emisario presidencial de Donald Trump en Groenlandia, concluyó el miércoles su primera y polémica visita al territorio autónomo danés con un mensaje claro: Estados Unidos necesita recuperar su influencia en la isla ártica. En declaraciones a la agencia francesa AFP, Landry, quien también es gobernador republicano de Luisiana, afirmó que era "momento de que Estados Unidos vuelva a dejar su huella en Groenlandia" mediante el refuerzo de operaciones de seguridad nacional y la reasignación de personal en bases militares.
La visita de Landry generó controversia porque no fue invitado oficialmente. Sin embargo, sus declaraciones reflejan los planes de la administración Trump de expandir significativamente la presencia militar estadounidense en el Ártico. Actualmente, Estados Unidos mantiene una sola base en Groenlandia, Pituffik, en el norte de la isla. Esto contrasta de manera dramática con las 17 instalaciones que tenía durante el apogeo de la Guerra Fría. Según reportes recientes, Washington pretende establecer tres nuevas bases en el sur de Groenlandia.
La estrategia estadounidense responde a preocupaciones geopolíticas muy concretas. Groenlandia se ubica en la ruta más corta entre Rusia y Estados Unidos para el despliegue de misiles, y alberga depósitos inexplotados de tierras raras, minerales cruciales para la tecnología moderna. Además, el derretimiento del hielo polar está abriendo nuevas rutas marítimas que podrían transformar el comercio mundial. Trump ha insistido en varias ocasiones que sin control estadounidense sobre el territorio, este podría caer en manos de China o Rusia.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, se reunió con Landry el lunes y describió las conversaciones como "constructivas". Sin embargo, enviado un mensaje que suena a frustración: "Aunque el deseo del 'amo' de 'asegurar el control de Groenlandia es totalmente irrespetuoso, estamos obligados a encontrar una solución". Nielsen dejó clara su posición al insistir en que no hay "ninguna señal de que algo hubiera cambiado" en la posición de Estados Unidos.
Lo que complica aún más el panorama es que Landry intentó en una entrevista con un periódico local reanimar las esperanzas independentistas de Groenlandia. Aunque las encuestas muestran que la mayoría de groenlandeses desean independencia de Dinamarca algún día, su gobierno no tiene planes inmediatos de separarse porque la economía de la isla depende sustancialmente del subsidio danés. Landry sugirió que existen "oportunidades increíbles" que permitirían a Groenlandia pasar "de la dependencia a la independencia", un comentario que suena a presión indirecta.
Un tratado de defensa de 1951, actualizado en 2004, ya permite a Estados Unidos desplegar más tropas y mejorar instalaciones militares en Groenlandia, siempre informando previamente a Dinamarca y a las autoridades locales. Las tensiones sobre Groenlandia se reavivaron en enero cuando Trump reiteró sus amenazas de apoderarse del territorio, lo que llevó a la creación de un grupo de trabajo entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia para abordar las inquietudes estadounidenses.
Fuente original: France 24 - Europa



