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¿Israel y EE.UU. planearon devolver a Ahmadineyad al poder en Irán?

Fuente: France 24 - Medio Oriente
¿Israel y EE.UU. planearon devolver a Ahmadineyad al poder en Irán?
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

El New York Times reveló que Estados Unidos e Israel tenían un plan para llevar de vuelta al poder al expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad tras eliminar a la cúpula del régimen, incluyendo al líder supremo Alí Jamenei. El proyecto se habría frustrado cuando Ahmadineyad fue herido en un ataque israelí a su casa, y desde entonces su paradero es desconocido. La iniciativa reflejaba una estrategia más amplia de Washington para imponer su influencia en Irán, similar a lo que intentó hacer en Venezuela con Nicolás Maduro.

Una de las revelaciones más sorprendentes sobre la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán a finales de febrero proviene de fuentes que hablaron con el New York Times: Washington y Tel Aviv consideraban seriamente traer de vuelta a Mahmud Ahmadineyad, el expresidente iraní que gobernó entre 2005 y 2013 y fue conocido precisamente por su virulenta posición contra Israel y Estados Unidos. Según explicaron responsables estadounidenses al diario estadounidense, este plan formaba parte de una estrategia más amplia para reorganizar el gobierno iraní tras la muerte de sus principales líderes, incluido el ayatolá Alí Jamenei.

Donald Trump había dejado clara su intención de involucrarse en la selección del próximo líder iraní, expresando su preferencia por "alguien del interior" del país en lugar de figuras del exilio como Reza Pahlavi. El expresidente estadounidense veía en Ahmadineyad a un candidato capaz de gestionar "la situación política, social y militar" de Irán, de acuerdo con lo que reportó The Atlantic citando fuentes cercanas al exmandatario iraní. El plan, diseñado por los israelíes, fue lo suficientemente avanzado como para que el propio Ahmadineyad llegara a enterarse de él.

Sin embargo, el proyecto naufragó casi de inmediato. En lo que responsables estadounidenses describieron como una operación para liberar a Ahmadineyad de su arresto domiciliario, Israel atacó su residencia en el barrio de Narmak, en el este de Teherán. El bombardeo resultó en la muerte de sus guardaespaldas, miembros del Cuerpo de Guardianes de la Revolución que simultáneamente lo protegían y lo vigilaban bajo las órdenes del régimen. Ahmadineyad fue herido en el ataque y fue declarado muerto en un primer momento, noticia que fue desmentida poco después. Desde entonces, su paradero permanece en el misterio.

Para entender por qué Washington y Tel Aviv consideraron viable a Ahmadineyad es necesario conocer su trayectoria reciente. Aunque durante su presidencia fue un férreo defensor del programa nuclear iraní y un crítico implacable de Occidente, sus relaciones con los líderes del régimen se deterioraron drásticamente después de dejar el cargo. Se convirtió en una voz crítica del gobierno teocrático y en un opositor directo del ayatolá Jamenei, lo que le costó ser descalificado de las elecciones presidenciales de 2017, 2021 y 2024 y confinado en su domicilio por considerarlo un elemento desestabilizador. En una entrevista que concedió al New York Times en 2019, incluso elogió a Donald Trump y abogó por un acercamiento entre Teherán y Washington, un discurso que le valió a varios de sus allegados enfrentar acusaciones de espionaje a favor de Israel.

Los movimientos de Ahmadineyad en años recientes también alimentaron las sospechas. Realizó varios viajes a Hungría en 2024 y 2025, cuando el país estaba bajo el liderazgo del exprimer ministro Viktor Orban, aliado declarado de Israel. Apenas unos días antes de que Israel lanzara sus ataques contra Irán en junio, el expresidente iraní había regresado de Budapest. El periodista húngaro Szabolcs Panyi sugirió en Facebook que estas visitas probablemente estaban vinculadas a una operación de inteligencia destinada a facilitar su retorno al poder. Además, cuando estalló la guerra en febrero, el notable silencio de Ahmadineyad respecto a un conflicto contra dos países que normalmente detesta generó especulaciones en redes sociales sobre sus posibles vínculos con los atacantes.

La iniciativa parecía una reproducción de lo que Trump había intentado en Venezuela, donde la operación para capturar a Nicolás Maduro tuvo éxito y su sucesora Delcy Rodríguez aceptó colaborar con la Casa Blanca. Sin embargo, algunos colaboradores de Trump y Benjamin Netanyahu expresaron escepticismo sobre la viabilidad real de traer de vuelta a un exmandatario iraní con tanto historial de confrontación. Lo que quedó claro de todo esto fue una verdad incómoda: potencias extrarregionales estaban dispuestas a apostar por antiguos adversarios si con ello podían influir en el delicado equilibrio de poder en el Medio Oriente, una realidad que tiene implicaciones profundas para la estabilidad política de la región.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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