Trump ataca a Meloni por pedirle fotos en el G7; ella responde que ser su amiga no mejora su popularidad

Donald Trump acusó a la primera ministra italiana Giorgia Meloni de insistirle repetidamente en fotografiarse durante la cumbre del G7 para mejorar su imagen política. Meloni respondió tachando de absurdos los ataques y sugiriéndole a Trump que se enfocara en su propia popularidad. El conflicto se profundiza por la negativa italiana a participar en operaciones militares contra Irán y ha llevado a la cancelación de reuniones diplomáticas entre ambos países.
La relación entre Donald Trump y Giorgia Meloni atraviesa su momento más crítico. El presidente estadounidense intensificó este sábado sus acusaciones contra la primera ministra italiana, asegurando que ella le había rogado repetidamente que posara para fotografías durante la cumbre del G7 celebrada esta semana en Francia. Según Trump, accedió al pedido porque "sentía lástima por ella", afirmación que Meloni calificó de inventada y que Trump reafirmó horas después en su plataforma Truth Social.
Lo más interesante es que ambos líderes entrelazaron sus ataques personales con reproches políticos más profundos. Trump vinculó la supuesta obsesión de Meloni por las fotos con lo que él considera un error de Italia: negarse a participar en acciones militares contra Irán. "Ahora, tras la derrota militar de Irán por parte de Estados Unidos, quiere volver a ser amiga de Estados Unidos para mejorar su imagen", escribió el mandatario. Meloni respondió con dureza, escribiendo que "sobre mi popularidad, ser tu amiga desde luego no ha ayudado, ni depende de mi relación contigo" e insistiéndole que "mi popularidad depende de mi capacidad para defender el interés nacional de Italia".
El choque entre ambos tiene raíces más profundas. Italia rechazó en marzo permitir que bombarderos estadounidenses con destino a Medio Oriente usaran bases en territorio italiano sin aprobación del Parlamento. Trump también se quejó de que Italia, siendo aliada de la OTAN y receptora de protección estadounidense, no brindara el apoyo militar que él consideraba necesario en la región.
Las consecuencias diplomáticas no se hicieron esperar. Tras las declaraciones iniciales de Trump, el ministro de Asuntos Exteriores italiano Antonio Tajani canceló su visita a Estados Unidos prevista para el 21 y 22 de junio. Esto provocó que el Departamento de Estado estadounidense anulara una conferencia comercial bilateral que iba a celebrarse en Miami con participación del secretario de Estado Marco Rubio. Otros funcionarios italianos como el ministro de Justicia Carlo Nordio y el titular de Defensa Guido Crosetto también salieron a defender a Meloni.
Lo paradójico es que Meloni había llegado a la cumbre del G7 como una de las aliadas europeas más cercanas a Trump. Ella misma describió un "ambiente muy positivo" entre Trump y otros líderes mundiales, aunque reconoció que ambos tienen "personalidades fuertes". Sin embargo, el deterioro en la relación venía gestándose desde abril, cuando Trump criticó a Meloni por defender al papa León XIV de los ataques presidenciales y por su negativa a involucar a Italia en operaciones contra Irán.
Esta crisis ilustra cómo los ataques personales pueden erosionar alianzas políticas que parecían sólidas, especialmente cuando se mezclan cálculos de política doméstica con tensiones sobre compromisos militares internacionales. La pregunta ahora es si ambos líderes, compartiendo una ideología conservadora, lograrán reconstruir la confianza antes de la próxima cumbre de la OTAN programada para Turquía.
Fuente original: France 24 - Europa



