Trump acusa a Irán de violar tregua con ataques de drones en el Golfo Pérsico

Donald Trump denunció que Irán lanzó al menos cuatro drones contra buques en el estrecho de Ormuz, afirmando que viola el frágil alto el fuego entre ambas naciones. Irán responde reafirmando su derecho a controlar ese cruce marítimo estratégico y advierte contra lo que llama políticas estadounidenses intervencionistas. De fondo, la tensión amenaza con desestabilizar uno de los pasos más críticos para el comercio mundial.
La tensa paz entre Estados Unidos e Irán se tambalea de nuevo tras un incidente en aguas del Golfo Pérsico. El presidente estadounidense Donald Trump acusó este viernes a Irán de disparar al menos cuatro drones de ataque contra buques que navegaban por el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes del mundo. Según Trump, uno de los drones impactó la cubierta de un barco de carga, causando daños, aunque la nave logró continuar su viaje. El mandatario subrayó en su plataforma Truth Social que "esto es una violación imprudente de nuestro acuerdo de alto el fuego". El incidente ocurrió el jueves cerca de Omán y destaca cuán frágil sigue siendo el memorando de entendimiento que supuestamente puso fin a los enfrentamientos que comenzaron el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel atacaron objetivos iraníes.
Desde Teherán la respuesta fue contundente. Irán no solo rechazó las acusaciones sino que reafirmó lo que considera su derecho histórico a controlar el tráfico en el estrecho de Ormuz. El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, declaró en redes sociales que "el paso seguro por el estrecho de Ormuz no puede garantizarse con acuerdos ambiguos, rutas paralelas o decisiones que no tengan en cuenta el papel de Irán como estado costero". La televisión estatal iraní reportó además que tres petroleros extranjeros fueron obligados a regresar tras intentar un "paso no autorizado" por la zona, según advertencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Esta escalada refleja el pulso geopolítico sobre quién controla esta vía crucial por donde transita aproximadamente una tercera parte del petróleo que se comercializa en el mundo.
La administración estadounidense respondió con firmeza. El secretario de Estado, Marco Rubio, quien viajaba por la región asegurando a aliados sobre el pacto provisional, fue categórico: si Irán amenazaba o bloqueaba barcos en el estrecho, "tendríamos un problema". En una declaración conjunta con el Consejo de Cooperación del Golfo, exigió "navegación libre, incondicional y sin restricciones" sin peajes ni intentos de imponer control. Los aliados regionales también pidieron que cualquier acuerdo duradero aborde el problema de los misiles balísticos, los drones y el apoyo iraní a grupos armados en la región.
Irán rechazó tales exigencias argumentando que la verdadera fuente de inseguridad es la presencia militar estadounidense en el Golfo. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní afirmó que el estrecho debería ser gobernado por Irán y Omán conforme a los términos del acuerdo provisional, y advirtió contra lo que calificó como "continuación de políticas hostiles e intervencionistas en la región".
Mientras tanto, en el Líbano la situación añade más presión al tambaleante acuerdo. Israel lanzó panfletos sobre la ciudad de Mansouri, en el sur, ordenando evacuaciones de civiles, la primera orden de este tipo desde que entró en vigor el alto el fuego entre Israel y Hezbolá. Aunque ambas partes acordaron cesar el fuego hace poco, la violencia ha continuado. Israel reportó haber matado a siete miembros de Hezbolá en operaciones militares recientes, mientras mantiene tropas en lo que llama "zonas de amortiguación" contra posibles ataques del grupo respaldado por Irán. Las conversaciones en Washington buscan que Israel entregue parte del territorio que ocupa al Ejército libanés, pero la confianza sigue siendo mínima en todos los frentes.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



