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Tres rasgos de personalidad que pueden intensificar la ansiedad sin que lo notemos

Fuente: El Tiempo - Salud
Tres rasgos de personalidad que pueden intensificar la ansiedad sin que lo notemos
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La psicóloga Ángela Fernández identificó que personas con ansiedad comparten características que suelen verse como positivas: alta autoexigencia, exceso de amabilidad y sensibilidad emocional. El problema es que cuando estos rasgos no se gestionan bien, pueden aumentar el estrés y afectar el bienestar emocional. La clave está en mantener un equilibrio y aprender a tratarse con compasión.

La ansiedad afecta a cada vez más personas en Colombia y el mundo, y muchas buscan entender por qué experimentan esa sensación constante de preocupación. Especialistas en salud mental han notado que quienes padecen ansiedad tienden a compartir ciertos patrones de comportamiento que, curiosamente, la sociedad suele valorar como cualidades positivas.

La psicóloga Ángela Fernández, quien comparte contenido sobre este tema en redes sociales, explica que "las personas con ansiedad suelen compartir rasgos de personalidad". Sin embargo, aclara que estos rasgos no son malos en sí mismos. El problema surge cuando se intensifican o no se manejan de forma adecuada, pues entonces pueden favorecer o mantener la ansiedad. Como señala la especialista, "todo está bien en su justa medida".

El primer rasgo es la autoexigencia vinculada a una alta responsabilidad. Según Fernández, estas personas tienden a ser "muy rigurosas, disciplinadas, con unos estándares de realización muy altos". Buscan constantemente la perfección, lo que aparentemente suena bien. No obstante, esta rigidez mental se convierte en una fuente permanente de presión interna. La psicóloga advierte que quienes presentan este patrón necesitan desarrollar más flexibilidad para evitar que afecte su bienestar emocional.

El segundo rasgo es el exceso de amabilidad y la dificultad para establecer límites. Fernández describe a estas personas como "generosas, cooperativas, altruistas", pero subraya que tienden a decir sí a todo sin considerar su propio autocuidado. Mantienen constantemente el foco en los demás, lo que genera sobrecarga emocional. La especialista enfatiza en la importancia de "pasar a la acción y poner límites" para proteger la estabilidad personal.

El tercer rasgo es lo que en psicología se conoce como neuroticismo: una alta sensibilidad emocional y reactividad ante situaciones. Fernández explica que estas personas viven "en un constante estado de alerta", por lo que incluso asuntos cotidianos les afectan con mayor intensidad. Para contrarrestar esto, recomienda incorporar hábitos que favorezcan la calma, ya que "esa práctica continuada hará que tengan una mayor estabilidad emocional".

Fernández concluye que la clave está en desarrollar una relación más equilibrada con uno mismo. "Intentar hablarnos con una mirada flexible y compasiva" es fundamental para evitar ciclos de autoexigencia y frustración. Reconocer estas características es un primer paso importante. Con apoyo profesional y herramientas adecuadas, es posible encontrar un balance que permita aprovechar los aspectos positivos de estos rasgos sin que lastimen la salud emocional.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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