Tiburones martillo casi extintos: el alerta que trae experto colombiano al congreso mundial

América Latina ha avanzado en regulaciones para proteger tiburones, pero las especies siguen en peligro crítico. El principal problema no es solo el comercio de aletas, sino la captura accidental en pesquerías que termina alimentando cadenas de consumo interno. Expertos advierten que el tiempo se agota y que medidas de "uso sostenible" han fracasado en permitir la recuperación de poblaciones.
Los tiburones martillo están prácticamente extintos en la mayoría de sus hábitats naturales en América Latina. Esta es la advertencia que traerá Carlos Julio Polo Silva, director de Sharky Management and Consulting y uno de los mayores expertos colombianos en conservación de estas especies, al congreso internacional Sharks International que se realizará del 4 al 8 de mayo en Sri Lanka. Este encuentro global, que ocurre cada cuatro años, reúne investigadores, gobiernos y organizaciones para evaluar avances en la ciencia y manejo de tiburones.
Aunque países como Colombia y Panamá han endurecido regulaciones en la última década, prohibiendo exportaciones e importaciones de varias especies, la región avanza de manera desigual. Ecuador, uno de los principales exportadores de productos de tiburón, permanece sancionado desde hace dos años por fallas en sus permisos. Mientras tanto, Perú y Costa Rica siguen siendo actores clave en el comercio, y Brasil ha comenzado a endurecer políticas específicamente sobre exportación de aletas de tiburón azul.
Lo que sorprende a los expertos es que el problema va más allá de las aletas que se envían hacia mercados asiáticos. El consumo de carne de tiburón está mucho más extendido en la región de lo que se creía. Uruguay y Perú son exportadores e importadores significativos, lo que refleja una demanda interna fuerte en varios países latinoamericanos que incorporan esta carne en sus canastas familiares.
Las regulaciones comerciales internacionales han obligado a mejoras en trazabilidad y controles, pero estos avances no se traducen en recuperación de poblaciones. El verdadero cuello de botella es la captura incidental. Como explica Polo Silva, "la mayor parte de la sobrepesca… está asociada a capturas incidentales, no dirigidas". Esto ocurre en pesquerías industriales y artesanales donde los tiburones se atrapan accidentalmente y luego se integran a las cadenas de consumo.
Los tiburones enfrentan un problema biológico adicional: crecen lentamente y tienen tasas reproductivas muy bajas. Los tiburones zorro, por ejemplo, tienen una o dos crías por ciclo reproductivo, lo que los hace extremadamente vulnerables a la sobrepesca. Polo Silva es claro en su diagnóstico: "Ya no hay tiempo… no tiene sentido seguir capturando al mismo nivel mientras intentamos implementar medidas".
Sin embargo, hay señales de cambio en las comunidades costeras. Proyectos en Panamá y Colombia están promoviendo alternativas como el turismo o la pesca de especies con mayor valor comercial y menor impacto ambiental. Estos esfuerzos buscan cambiar la mentalidad hacia opciones más sostenibles, aunque el balance general muestra una región aún lejos de garantizar la recuperación real de estos depredadores marinos.
Fuente original: El Tiempo - Vida