Tres meses de tensión entre EE.UU., Israel e Irán: ¿quién pierde más en este pulso?

El enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel contra Irán lleva desde finales de febrero sin resolverse. Los intentos de diálogo avanzan lentamente mientras persiste una tregua inestable. El conflicto tiene repercusiones globales debido al control de rutas comerciales clave como el estrecho de Ormuz, lo que explica por qué el mundo sigue de cerca cada movimiento en Medio Oriente.
A tres meses del inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el panorama sigue siendo de incertidumbre. Lo que comenzó el 28 de febrero se mantiene en una especie de tregua frágil, donde los ataques ocasionales y las negociaciones que avanzan lentamente generan tensión constante en la región.
Lo preocupante para la comunidad internacional va más allá de los enfrentamientos directos. El estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más importantes del planeta, sigue siendo un punto crítico. A través de este paso circula una buena parte del comercio petrolero mundial, lo que significa que cualquier escalada en el conflicto podría afectar los precios de la energía globalmente. Por eso ciudades desde Nueva York hasta Bogotá están atentas a cada movimiento en Medio Oriente.
Los análisis especializados sobre la situación sugieren que ambos bandos han incurrido en pérdidas significativas, aunque cuantificarlas es complejo. El especialista Víctor Solano, magíster en Estudios Islámicos, ha ofrecido perspectivas sobre cómo este conflicto impacta no solo a los actores involucrados directamente, sino a la estabilidad regional y económica global.
La dilación en los diálogos es quizás el factor más preocupante. Mientras más tiempo pase sin un acuerdo real, mayor es el riesgo de que un incidente puntual derive en escalada abierta. En América Latina, aunque podría parecer lejano, conflictos de esta magnitud eventualmente generan efectos indirectos en precios y comercio.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



