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Tensión extrema entre EE.UU. e Irán: ataques, amenazas y negociaciones que cuelgan de un hilo

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Tensión extrema entre EE.UU. e Irán: ataques, amenazas y negociaciones que cuelgan de un hilo
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Estados Unidos bombardeó objetivos militares iraníes argumentando defensa regional, lo que Irán calificó como violación grave de la tregua alcanzada en abril. Pese a las amenazas mutuas y el endurecimiento del discurso del nuevo líder supremo iraní, ambos países mantienen conversaciones diplomáticas a través de mediadores como Qatar y Pakistán. El estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de petróleo y gas, sigue siendo el centro de la disputa mientras el presidente Trump busca un acuerdo que encaje con sus planes más amplios para Medio Oriente.

La frágil paz entre Estados Unidos e Irán volvió a crujir con violencia. En la madrugada del lunes, fuerzas estadounidenses lanzaron bombardeos en el sur de Irán contra plataformas de misiles y embarcaciones que, según Washington, intentaban colocar minas en el estrecho de Ormuz. El Comando Central estadounidense presentó los ataques como "acciones defensivas" para proteger sus tropas y mantener la seguridad regional. Pero desde Teherán la perspectiva es completamente distinta: el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní denunció una "grave violación" del cese de hostilidades y acusó a Washington de actuar con "mala fe".

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, elevó la temperatura con un discurso particularmente duro. Afirmó que las potencias regionales "ya no servirán de escudo" para las bases militares estadounidenses y que Washington perderá progresivamente su capacidad de influencia en Medio Oriente. También lanzó críticas severas contra Israel, al que describió como un "tumor canceroso". Sin embargo, aunque Teherán advirtió que "ningún acto de agresión quedará sin respuesta", evitó anunciar represalias inmediatas. Ese cálculo parece ser deliberado: los analistas lo interpretan como una señal de que la dirigencia iraní no quiere sabotear las conversaciones que están en su fase más decisiva.

Y es que, sorprendentemente, las negociaciones no han colapsado. Teherán y Washington continúan dialogando a través de intermediarios como Qatar y Pakistán en busca de un acuerdo que detenga la guerra y permita entendimientos sobre el programa nuclear iraní y la seguridad en el Golfo Pérsico. Las conversaciones en Doha se enfocan en puntos clave: reapertura del estrecho de Ormuz, futuro del programa nuclear, levantamiento parcial de sanciones y liberación de más de 12 mil millones de dólares en activos iraníes congelados. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reafirmó que Washington seguirá apostando por la diplomacia antes de considerar otras opciones.

El principal obstáculo es la enorme desconfianza mutua. Irán exige el desbloqueo de fondos congelados y garantías económicas concretas antes de avanzar en nuevas limitaciones a su programa nuclear. Estados Unidos, en cambio, quiere compromisos verificables sobre enriquecimiento de uranio y seguridad marítima. Lo paradójico es que mientras continúan bombardeos y amenazas, ambas partes siguen sentadas en la mesa porque consideran que una guerra abierta prolongada tendría consecuencias impredecibles para toda la región.

El presidente Donald Trump mantiene un doble mensaje: presión militar combinada con apertura diplomática. Mientras autoriza operaciones "defensivas", insiste públicamente en que las negociaciones "van bien" pero también advierte que habrá nuevos ataques si fracasan. Trump busca presentar un eventual acuerdo con Irán como parte de una reorganización más amplia de Medio Oriente, impulsando los llamados Acuerdos de Abraham para que países como Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Jordania, Turquía y Pakistán normalicen relaciones con Israel.

El estrecho de Ormuz es el corazón del conflicto. Por esta vía marítima estratégica circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, el tránsito marítimo colapsó: antes cruzaban entre 125 y 140 embarcaciones diarias; ahora solo lo hacen unas pocas decenas. Irán ha utilizado el control de esta ruta como herramienta de presión. Los reportes indican que las negociaciones contemplan un plan para reabrir completamente el estrecho unos 30 días después de un acuerdo definitivo. El cierre parcial ya disparó los precios internacionales del petróleo y afectó cadenas globales de suministro, incluyendo fertilizantes y alimentos, lo que ha generado advertencias sobre riesgos para la seguridad alimentaria mundial.

La tensión se complica aún más porque el conflicto no se limita a Irán y Estados Unidos. Israel anunció que intensificará operaciones contra la milicia chiita Hezbolá en Líbano, grupo respaldado por Teherán. El primer ministro Benjamin Netanyahu confirmó nuevos ataques en el valle de Bekaa. Irán busca incluir garantías sobre cese de hostilidades en Líbano dentro de cualquier acuerdo más amplio con Washington, plenamente consciente de que una escalada entre Israel y Hezbolá podría derrumbar todo el proceso diplomático.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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