Suicidio en jóvenes latinoamericanos creció 38% en dos décadas, advierte la OPS

La Organización Panamericana de la Salud reporta que entre 2000 y 2021 aumentaron los suicidios en personas de 10 a 24 años en 35 países de América. El fenómeno afecta especialmente a niñas y adolescentes menores de 14 años. Expertos señalan que factores como el ciberacoso, la depresión y el acceso a entornos digitales sin regulación influyen en esta tendencia, pero advierten que es prevenible con intervenciones tempranas en escuelas y familias.
La salud mental de los jóvenes latinoamericanos enfrenta una crisis creciente. Un estudio divulgado por la Organización Panamericana de la Salud con datos de 35 países reveló que la tasa de suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes de 10 a 24 años subió un 38% en las últimas dos décadas. Solo en 2021, se registraron 18.157 muertes por suicidio en este grupo de edad en toda la región. La investigación, publicada en la revista The Lancet Regional Health – Americas, analizó información de la Organización Mundial de la Salud entre 2000 y 2021.
El informe destaca que el suicidio se ha convertido en la tercera causa de muerte entre jóvenes de 10 a 24 años en América. Lo más preocupante es que los incrementos más acelerados ocurren entre las niñas y en el grupo más pequeño, el de 10 a 14 años. Estos datos llevaron a la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos a aprobar una resolución en junio en Panamá, instando a los países a intensificar esfuerzos para combatir esta tendencia.
Zohra Abaakouk, asesora internacional de la OPS, explicó a la agencia EFE que "el suicidio afecta a personas, familias y comunidades, pero es un fenómeno que puede prevenirse mediante intervenciones oportunas". La especialista identificó varios factores detrás del aumento: exposición excesiva a redes sociales, ciberacoso, depresión, ansiedad, consumo de sustancias, presión social y acceso a medios letales. Un problema particular es que el acoso ya no termina en la escuela: continúa en línea a través de redes sociales, extendiendo el daño emocional hasta los hogares de las víctimas.
La prevención, según Abaakouk, debe comenzar en la infancia mediante el fortalecimiento de habilidades emocionales y la resolución de conflictos. Las escuelas juegan un papel crucial implementando programas de salud mental con protocolos para detectar y atender acoso, ansiedad y depresión. También es esencial capacitar a docentes, familias y profesionales de salud para reconocer señales de alerta como aislamiento, cambios bruscos de comportamiento, tristeza persistente, agresividad, autolesiones o sentimientos de desesperanza.
La OPS también sugiere que los gobiernos adopten marcos regulatorios para proteger a menores en plataformas digitales. Algunos países ya han implementado restricciones de acceso para menores de edad en ciertos espacios en línea, buscando crear entornos más seguros. Abaakouk enfatizó que el acompañamiento familiar, escolar y comunitario, junto con conversaciones abiertas sobre salud mental, son fundamentales para prevenir conductas suicidas. Contar con redes de apoyo conformadas por familia, amigos y personas de confianza también resulta esencial en la protección de la salud mental de los jóvenes.
Fuente original: El Tiempo - Salud