Sudores nocturnos: cuándo pueden ser señal de alerta en cánceres de la sangre

Las sudoraciones nocturnas intensas pueden tener muchas causas, pero algunos pacientes diagnosticados con cánceres hematológicos como linfoma y leucemia reportaron este síntoma antes de recibir el diagnóstico. Médicos de la Sociedad Americana Contra el Cáncer y Mayo Clinic alertan sobre la importancia de prestar atención cuando estos sudores se acompañan de otros signos como fiebre, ganglios inflamados o pérdida de peso sin explicación. No todos los sudores nocturnos indican cáncer, pero la persistencia y combinación con otros síntomas justifica una consulta médica.
Las sudoraciones nocturnas son esos momentos incómodos cuando despiertas empapado en sudor sin razón aparente. Aunque pueden estar relacionadas con cambios hormonales, problemas de temperatura corporal o simplemente el ambiente de la habitación, organizaciones médicas internacionales como la Sociedad Americana Contra el Cáncer y Mayo Clinic han documentado que algunos pacientes las experimentaron antes de recibir un diagnóstico de cáncer, particularmente en casos de linfoma y leucemia.
Estos sudores nocturnos, conocidos médicamente como hiperhidrosis nocturna, ocurren cuando el cuerpo siente de repente oleadas de calor que generan transpiración excesiva. El proceso está controlado por una zona del cerebro llamada hipotálamo, que regula la temperatura corporal. Cuando los sofocos o bochornos suceden durante el sueño, el resultado es despertarse completamente mojado, muchas veces obligando a cambiar la ropa de cama.
El linfoma es un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático, parte clave del sistema inmunitario del cuerpo. De acuerdo con Mayo Clinic, este cáncer puede comprometer ganglios linfáticos, sangre, médula ósea, bazo y otros tejidos. En fases tempranas puede no generar síntomas visibles, pero cuando aparecen, las sudoraciones nocturnas intensas suelen ser una de las señales más reportadas. Otros síntomas del linfoma incluyen ganglios inflamados en el cuello, axilas o ingles, fiebre persistente, cansancio extremo y pérdida de peso sin causa aparente.
La leucemia, otro cáncer que afecta la sangre y la médula ósea, también puede provocar sudoraciones nocturnas excesivas. Los médicos recomiendan estar atentos cuando este síntoma ocurre de forma recurrente y se acompaña de fiebre, fatiga severa o adelgazamiento sin explicación. La clave está en no alarmar, pero tampoco ignorar patrones.
Lo importante es diferenciar. Un episodio aislado de sudor nocturno no debe causar preocupación, pues puede deberse a la ropa de cama, la temperatura ambiente o incluso una pesadilla. Sin embargo, cuando los sudores son intensos, frecuentes y aparecen junto con otros síntomas como fiebre prolongada, hinchazón en ganglios o cansancio inexplicable, es momento de consultar con un médico. En Colombia, puedes reportar estos cambios a tu médico de cabecera o contactar a tu EPS para que te deriven a un especialista si es necesario. La detección temprana de estos signos puede hacer una diferencia significativa en el tratamiento.
Fuente original: El Tiempo - Salud