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Starmer tambalea: los escenarios que podrían terminar con el primer ministro británico antes de 2029

Fuente: France 24 - Europa
Starmer tambalea: los escenarios que podrían terminar con el primer ministro británico antes de 2029
Imagen: France 24 - Europa Ver articulo original

El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta su momento más delicado tras las derrotas electorales recientes y la creciente presión interna de su propio partido. Aunque insiste en continuar, existen varios caminos por los que podría caer: una renuncia voluntaria, una rebelión interna formal, dimisiones en cascada de ministros, o una eventual convocatoria a elecciones anticipadas. La figura de Andy Burnham, considerado por muchos como más capaz de vencer a los conservadores, condiciona los tiempos de cualquier movimiento interno.

Keir Starmer se encuentra en la encrucijada más difícil de su carrera política. Menos de dos años después de llevar al Partido Laborista a una victoria histórica en 2024, el primer ministro británico enfrenta una rebelión interna que amenaza con convertirlo en otro líder derribado por su propia bancada antes de terminar su mandato. Las recientes derrotas electorales en Inglaterra, Escocia y Gales aceleraron un desgaste político que ya crecía por el malestar con la economía, el costo de vida y la sensación de que el Gobierno ha perdido dirección. A pesar de que Starmer ha prometido públicamente resistir cualquier intento de destitución e incluso ha sugerido que podría gobernar durante una década, varios escenarios se abren sobre cómo podría terminar su gestión.

La ruta más directa sería una dimisión voluntaria. El sistema político británico permite que el partido gobernante cambie de líder sin convocar a elecciones generales, algo que ocurrió repetidamente con los conservadores en la última década cuando cayeron David Cameron, Theresa May, Boris Johnson y Liz Truss. Si Starmer renunciara, se activaría automáticamente el proceso interno para elegir un nuevo líder laborista que también sería primer ministro. Sin embargo, Starmer ha descartado públicamente esa opción.

El escenario más probable es una rebelión formal desde adentro del partido. Según las reglas internas laboristas, cualquier aspirante necesita el apoyo del 20 por ciento de los diputados en la Cámara de los Comunes, es decir, al menos 81 parlamentarios. Una vez alcanzado ese umbral, se abriría una elección interna donde Starmer aparecería automáticamente. Los candidatos tendrían además que conseguir respaldo de agrupaciones locales y organizaciones afiliadas como sindicatos. Finalmente, los militantes votarían mediante un sistema preferencial hasta que alguien superara el 50 por ciento de apoyo. Por ahora ningún rival ha logrado reunir oficialmente esos apoyos, aunque el número creciente de diputados exigiendo la salida de Starmer sugiere que el umbral podría alcanzarse si emerge una candidatura fuerte.

Otro riesgo es una ola de dimisiones ministeriales que haga insostenible su permanencia, como ocurrió con Boris Johnson en 2022. En los últimos días, varios ministros han abandonado el Gobierno pidiendo abiertamente la salida del primer ministro. La renuncia del ministro de Salud Wes Streeting elevó la presión considerablemente, e incluso la diputada laborista Catherine West pidió al gabinete que organizara un "golpe interno" contra Starmer, aunque luego moderó su postura.

Gran parte de las maniobras internas giran alrededor de Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, considerado por muchos laboristas como el dirigente más capaz de derrotar electoralmente a la oposición conservadora. Las encuestas lo muestran como una de las figuras más populares del partido, incluso por encima de Starmer. El problema: no es diputado en Westminster y por tanto no puede competir por el liderazgo mientras siga fuera del Parlamento. Eso explica por qué algunos sectores promueven retrasar cualquier contienda interna hasta septiembre o después, dándole tiempo a Burnham para regresar a la Cámara de los Comunes mediante una elección parcial en un distrito seguro. Sin embargo, esa estrategia también entraña riesgos pues las recientes derrotas sugieren que incluso escaños considerados seguros podrían volverse vulnerables.

Aunque muchos dentro del partido dudan que Starmer llegue fortalecido a las elecciones generales previstas para 2029, no todos creen que este sea el momento para sustituirlo. Su gestión en política exterior, reforzada por la crisis internacional y la tensión en Oriente Medio, ha sido considerada más sólida que su desempeño doméstico. Además, una guerra interna podría agravar la percepción de inestabilidad en Reino Unido, un país que ya ha tenido cinco primeros ministros en poco más de una década. Los sectores empresariales y financieros observan con preocupación cualquier nueva transición en Downing Street. Para Starmer, el desafío no es solo conservar el liderazgo, sino convencer a su partido de que sigue siendo la mejor opción para evitar que Reino Unido vuelva al ciclo de inestabilidad política que prometió terminar cuando llegó al poder.

Fuente original: France 24 - Europa

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