Sorgo JJT-18: la estrategia de ganaderos para conservar alimento en sequía

El sorgo forrajero JJT-18, desarrollado hace 12 años por Agrosavia, es una variedad de alto rendimiento que produce más de 35 toneladas por hectárea y permite múltiples cortes en una sola siembra. Se conserva mediante ensilaje, un proceso de fermentación sin aire que requiere corte entre los 85 y 90 días después de siembra y compactación adecuada. Esta opción es clave para ganaderos porque mantiene la alimentación del ganado en épocas de sequía y supera en 30% la productividad del maíz forrajero tradicional.
En las regiones ganaderas de Colombia, especialmente en zonas secas, los ganaderos enfrentan cada año el mismo reto: cómo mantener alimentado el ganado cuando llueve poco o llueve demasiado. Hace 12 años, el instituto estatal de investigación agropecuaria que hoy se conoce como Agrosavia desarrolló una respuesta: el sorgo forrajero JJT-18, una variedad de alta producción bautizada así en honor póstumo a Jaime José Triana Restrepo, investigador que impulsó el desarrollo de sorgos dulces en el país.
El atractivo del JJT-18 es económico y práctico. Produce más de 35 toneladas de forraje por hectárea en cada corte, superando a los maíces convencionales. A diferencia del maíz, que solo permite una cosecha por ciclo, con esta variedad de sorgo un ganadero puede obtener dos o tres cortes de una sola siembra, lo que multiplica la disponibilidad de alimento sin hacer nuevas inversiones en semilla o preparación de tierra. Además, es más resistente a la sequía y al estrés hídrico, cualidades valiosas ante fenómenos como El Niño que afectan el clima tropical.
Para conservar el sorgo y usarlo cuando el pasto escasea, los ganaderos recurren al ensilaje, un proceso que preserva el forraje verde mediante fermentación sin aire. El punto crítico está en el momento de corte: debe ocurrir entre los 85 y 90 días después de la siembra, cuando el grano está en estado masoso o pastoso, nunca muy lechoso ni duro. El forraje se pica en trozos de uno y medio a dos centímetros y se compacta intensamente en bolsas o canecas que luego se sellan herméticamente. Si entra aire, el sorgo no fermenta correctamente y se daña.
Jaime Humberto Bernal Riobo, asesor de Fenalce, subraya que "la clave para tener un buen ensilaje radica en compactarlo bien al momento de empacarlo". Una vez sellado, el material debe almacenarse en un lugar protegido de roedores. Al mes está listo para consumo, aunque puede conservarse más tiempo.
Lo que hace especialmente atractivo este sorgo para los ganaderos es su contenido de azúcares solubles, que llegan entre 12 y 18 grados Brix. Eso permite una fermentación natural sin necesidad de aditivos químicos costosos, reduciendo gastos. El investigador Otoniel Pérez del Centro de Investigación La Libertad de Agrosavia explica que "esto representa una mayor rentabilidad en términos reales, ya que incluso pueden desarrollarse dos o tres cortes con una sola siembra, mientras que en cultivos tradicionales como el maíz esto no es posible porque solo se maneja un ciclo de cosecha".
Nutricionalmente, el JJT-18 aporta entre 8 y 12% de proteína, además de altos contenidos de carbohidratos. En pruebas con ganadería en el piedemonte llanero, bovinos suplementados con este ensilaje han logrado ganancias superiores a 400 gramos por día. En términos comparativos, la producción de biomasa supera en más de 30% los resultados del maíz forrajero convencional.
Para ganaderos que enfrentan temporadas secas o exceso de agua que arruina los pastos naturales, el sorgo JJT-18 ofrece una alternativa comprobada: más producción, menos costos de conservación y la seguridad de mantener alimentado el rebaño durante los meses difíciles.
Fuente original: Agronegocios - Finca


