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Solo la mitad de adolescentes colombianos completa el bachillerato: las claves de la deserción escolar

Fuente: El Tiempo - Vida
Solo la mitad de adolescentes colombianos completa el bachillerato: las claves de la deserción escolar
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Investigaciones de la Universidad Icesi y la Fundación Barco revelan que apenas el 51 por ciento de jóvenes de 15 y 16 años están matriculados en educación media. Los motivos van más allá de lo académico: migración laboral estacional, falta de oportunidades laborales, embarazo precoz, microtráfico y rotación de docentes son los principales obstáculos. El problema varía según la región: mientras en municipios andinos ocho de cada diez adolescentes permanecen en la escuela, en Vichada y Guainía apenas uno de cada diez continúa estudiando.

La brecha es contundente: de casi 971 mil niños que ingresaron a primero de primaria en 2013, solo 536 mil llegaron a grado once en 2023. Esto significa que aproximadamente 430 mil jóvenes, el 45 por ciento de esa generación, quedaron fuera de una trayectoria escolar completa. Un nuevo informe del Observatorio de Realidades Educativas de la Universidad Icesi expone los números crudos de una crisis que afecta principalmente la educación media, los grados décimo y once.

Parte del problema tiene raíces constitucionales. La Constitución colombiana solo obliga a los menores de edad a estudiar hasta noveno grado, dejando la educación media voluntaria. Durante décadas, las políticas públicas priorizaron primero universalizar la primaria y luego saltaron directamente a la educación superior, descuidando este eslabón intermedio. El resultado es una cobertura neta de apenas 51 por ciento en educación media, la más baja del sistema educativo. Para comparar, la primaria tiene 87 por ciento de cobertura y la secundaria 77 por ciento. Colombia además queda muy por debajo del promedio de países desarrollados, que ronda el 84 por ciento.

Las diferencias regionales son dramáticas. Mientras en Sabaneta (Antioquia) o Sogamoso (Boyacá) ocho de cada diez adolescentes permanecen en el colegio, en departamentos como Vichada y Guainía esa cifra cae a apenas uno de cada diez estudiantes.

Más allá de los números, una evaluación de la Fundación Barco realizada entre 2025 y 2026 en zonas rurales de Caldas, Norte de Santander, Valle del Cauca, Huila, Meta y Magdalena identificó cinco causas principales del abandono. La primera desafía creencias comunes: buena parte de lo registrado como deserción es en realidad movilidad laboral estacional. En territorios con economías agrícolas de temporada, las familias se desplazan cuando terminan contratos y regresan después, retirando y matriculando cíclicamente a sus hijos. En Ciénaga, Magdalena, el 78,6 por ciento de docentes identifica este cambio de residencia como la causa principal de salida de estudiantes; en Dagua, Valle del Cauca, llega al 100 por ciento.

El segundo factor es la falta de horizonte de vida. En Bochalema, Norte de Santander, el 77,8 por ciento de estudiantes en riesgo de abandonar no ve el estudio como oportunidad sino como obligación. En el Huila, apenas el 37,5 por ciento considera la educación superior viable por costos, distancia e inseguridad. De 44 graduados en una institución de ese departamento, solo siete continuaron estudiando.

El dinero es el tercer factor determinante. En Bochalema, el 55,6 por ciento de quienes pensaban abandonar ya trabajaba. En Puerto López, Meta, esa proporción es del 40 por ciento, y casi cuatro de cada diez reconoce que el trabajo les quita tiempo para tareas escolares. Paralelo a esto, la salud y seguridad complican el panorama: en Dagua una cuarta parte de estudiantes en riesgo reporta embarazos precoces en su entorno, y en varios municipios el microtráfico interrumpe la asistencia a clases. En Puerto López, el 93,3 por ciento de maestros identifica el microtráfico como factor que afecta la regularidad escolar.

Finalmente, la rotación docente agrava todo lo anterior. En una institución del Huila, el 90 por ciento del cuerpo docente fue reemplazado en tres años. En Magdalena la rotación oscila entre 70 y 75 por ciento. Profesores nuevos llegan sin formación para contextos rurales, por lo que cualquier estrategia de acompañamiento debe reiniciarse constantemente. Ambas instituciones investigadoras coinciden en que el problema no es uno sino varios, que cambian según la geografía pero comparten la misma raíz: factores que exceden completamente la capacidad del aula.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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