Sobreviviente de atentado en Uribia clama por justicia entre rumores y desinformación
Katherin Paola Torres Barros fue atacada a bala frente a su casa en Uribia, La Guajira, y logró sobrevivir tras ser atendida de emergencia. Durante su recuperación en cuidados intensivos, debió enfrentar no solo las secuelas del ataque, sino también rumores infundados en redes sociales que la vinculaban con autoridades locales. Hoy pide a las autoridades que investiguen lo ocurrido mientras se recupera junto a su hija, quien nació por cesárea de emergencia después del atentado.
La voz de Katherin Paola Torres Barros aún guarda las cicatrices de lo que vivió hace poco. En cuestión de segundos, su mundo cambió cuando fue atacada a disparos frente a su vivienda en Uribia. Desde ese momento, según relató a la FM Radio, vive rodeada de incertidumbre. "No entiendo por qué pasó esto", dice, mientras insiste en que nunca ha tenido conflictos con nadie que pudiera explicar lo ocurrido.
Personas cercanas reaccionaron rápidamente tras el ataque y la llevaron a un centro de salud. De allí fue trasladada a Maicao, donde su estado era crítico. Los médicos tomaron una decisión que resultó fundamental: practicarle una cesárea de emergencia a su bebé. En medio del dolor físico y la urgencia médica, su hija vino al mundo. "Todo fue Dios", expresa al recordar ese momento que le devolvió la esperanza.
Pasó varios días en cuidados intensivos, desconectada del mundo. Pero cuando despertó, la realidad fue aún más difícil. Su nombre circulaba en redes sociales acompañado de rumores y versiones falsas sobre ella. La acusaban de estar vinculada con el alcalde de Manaure, algo que niega rotundamente. Katherin asegura que incluso circuló un video que fue creado con inteligencia artificial. "Nunca lo he visto en mi vida", afirma con frustración.
Antes del atentado ya había experimentado ataques digitales: imágenes falsas, comentarios hirientes. Sin embargo, nunca imaginó que eso pudiera escalar a un acto de violencia real. "Yo no tengo enemigos, no me meto con nadie", insiste. Ahora, lejos de Uribia por cuestiones de seguridad, se concentra en su recuperación y en cuidar a su hija, quien ya está fuera de peligro.
Su caso expone una realidad que muchos viven en silencio: cómo la desinformación digital puede convivir con la violencia física, dejando a las víctimas doblemente vulnerables. Mientras se aferra a la vida junto a su bebé, espera que las autoridades encuentren respuestas y justicia por lo que le sucedió.
Fuente original: La Guajira Hoy

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