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Siete mujeres líderes en tech demuestran que una ciudad inteligente es una ciudad que escucha

Fuente: Impacto TIC
Siete mujeres líderes en tech demuestran que una ciudad inteligente es una ciudad que escucha
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En Expo I 2026, expertas colombianas en tecnología, urbanismo y transformación digital compartieron sus historias de liderazgo. El mensaje fue contundente: las ciudades inteligentes no funcionan sin incluir a quien las habita, y los proyectos de conectividad y neurourbanismo solo tienen éxito cuando se diseñan desde la generosidad, no desde el ego.

Siete mujeres con historias tan distintas como los territorios que representan dieron una lección clara en Expo I 2026: construir una ciudad inteligente no es un asunto de datos y algoritmos, sino de entender a las personas que la viven. Jennifer Cañaveral, arquitecta neurourbanista; Grace Quintana, directora de Tecnología del Metro de Bogotá; Nohora Mercado, secretaria TIC de Bolívar; Vilma Rivera, secretaria TIC de Ibagué; Martha Rosero, líder social y abogada de Nariño; y la Brigadier General Yurian Jeannette Romero Murte, directora de Educación de la Policía Nacional, tomaron el escenario para demostrar que el liderazgo en tecnología tiene muchos rostros.

Lo primero que hicieron fue contar por qué empezaron. Grace Quintana recordó una escuela rural en Cesar donde conoció a dos niñas que caminaban 8 horas diarias para poder almorzar, no para estudiar. "En ese momento entendí que tenía que hacer algo para transformar con lo que sé. Con tecnología puedo evitar que esos niños se desplacen 8 horas hasta el colegio y puedan estudiar desde sus casas con un buen servicio de Internet", relató. Martha Rosero llegó al trabajo social por el cáncer. Después de enfrentar dos diagnósticos y ver cómo el sistema de salud la dejó tirada aunque tenía medicina prepagada, decidió ayudar a madres con hijos leucémicos sin dinero para pagar un abogado. El resultado: más de 200 tutelas gratuitas gestionadas. "El verdadero liderazgo es cuando das sin esperar nada a cambio", afirmó.

Jennifer Cañaveral, quien es arquitecta sorda, fue clara sobre su propósito: "La ciudad no estaba diseñada para todos. Como mujer sorda y mamá, encontré información que no llega, espacios que excluyen, ciudades pensadas para adultos y no para niños". Nohora Mercado descubrió su pasión en bachillerato cuando vio que ocho estudiantes debían compartir un computador en su colegio de mujeres en el Atlántico. Vilma Rivera recibió un desafío de la alcaldesa de Ibagué para transformar la Secretaría TIC. "Eso puede sonar simple, pero de verdad me asusté mucho", confesó, reconociendo que lo que la asustaba era enfrentar territorios rurales sin conectividad, donde una red falla sin luz eléctrica. La Brigadier General Romero Murte, por su parte, llegó a la Policía hace 32 años cuando las mujeres eran menos del 1 por ciento de la fuerza, hija de una mujer que no pudo ingresar al Ejército por su género. Hoy dirige la educación de 186.000 policías en el país, con un porcentaje femenino que ya alcanza el 23 por ciento.

Cuando hablaron de proyectos concretos, Nohora Mercado presentó Mompox Inteligente Digital y Conectado, un ecosistema que ya conecta más de 4.500 hogares con Internet fijo en corregimientos a los que solo se llega por río. El proyecto incluye un centro de monitoreo con drones 24/7 y colmenas digitales en zonas 100 por ciento apartadas. Vilma Rivera, en cambio, enfatizó que democratizar habilidades digitales va mucho más allá de formar programadores. Su programa Talento Digital llegó a mujeres cabeza de hogar, adultos mayores y comunidades rurales con formaciones que van desde Python hasta cosas tan básicas como "cómo adjuntar un PDF en un correo electrónico". "Si tú llegas a un territorio y no tiene agua potable, creo que ahí el discurso se cae", reconoció.

El error más común al construir ciudades inteligentes, según Grace Quintana, es no saber a dónde se quiere llegar. "Una ciudad no es inteligente por tener un tipo de tecnología, sino por la manera eficiente en que la utilizamos y en cómo damos respuesta a las necesidades de la ciudadanía", dijo. Como líder técnica del Gemelo Digital de Bogotá (un proyecto que crea una réplica digital de la ciudad para simular políticas antes de implementarlas), ella insiste en que escuchar a los ciudadanos no es un adorno: "Absolutamente todo lo que he trabajado intento que tenga ese gran impacto social. Si impacta a una persona, vale la pena".

Jennifer Cañaveral llevó esta visión más lejos desde el neurourbanismo. "No es solo accesibilidad… es entender la vida real. Más del 80 por ciento de las ciudades están diseñadas desde la lógica adulta. No es impresionar, es proteger la vida. Ciudad inteligente = ciudad humana". Su llamado fue claro: diseñar con las personas, incluir accesibilidad desde el inicio, medir el bienestar.

El panel cerró con un consenso: el liderazgo real requiere generosidad, no ego. Grace Quintana fue directa: "Lo primero es quitar el ego. Desde el sector público somos funcionarias para trabajar para la comunidad". Vilma Rivera propuso que el conocimiento entre ciudades se transfiera sin necesidad de presupuesto adicional. Nohora Mercado pidió que las políticas públicas que ya existen bajen a los territorios y que los proyectos sobrevivan los cambios de gobierno. Y Jennifer Cañaveral cerró con una propuesta estructural: crear un laboratorio de innovación que conecte educación, tecnología y territorio, con foco en niñas y mujeres vulnerables. "No se trata solo de acceso a STEM, sino de generar oportunidades reales, seguras y con propósito. Cuando unimos lo que ya existe, logramos lo esencial: que nadie quede fuera desde el inicio", finalizó.

Fuente original: Impacto TIC

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