Semana Santa: uno de cada cinco colombianos sufre estafas al viajar, con pérdidas hasta de mil millones

El 22 por ciento de los colombianos ha sido víctima de fraudes al planear viajes, perdiendo en promedio 10,4 millones de pesos. Los ciberdelincuentes aprovechan las vacaciones para explotar descuentos falsos, agencias inexistentes, Wi-Fi públicos comprometidos y códigos QR maliciosos. Además, muchos viajeros exponen datos personales innecesariamente en redes sociales sin protección.
Mientras miles de colombianos preparan sus maletas para Semana Santa, una amenaza digital acecha desde pantallas y conexiones públicas. Las estafas relacionadas con viajes se han convertido en un negocio redondo para los ciberdelincuentes, quienes saben que las vacaciones nublan el juicio de cualquiera. Los números hablan por sí solos: el 22 por ciento de los colombianos ya ha sido blanco de fraudes durante la planificación de un viaje, y de ese grupo, el 58 por ciento perdió dinero real.
Las cifras de las pérdidas económicas son alarmantes. El 86 por ciento de quienes cayeron en la trampa reportó pérdidas que rondaron los 10,4 millones de pesos en promedio, aunque hay casos documentados de estafas que llegaron hasta los mil millones de pesos. El dinero desapareció por varias vías: el 47 por ciento fue engañado por ofertas con descuentos demasiado buenos para ser verdad, el 42 por ciento confió en agencias de viajes que nunca existieron, y otros cayeron en sitios web fraudulentos que imitaban a plataformas legítimas con una precisión escalofriante.
Los métodos de ataque son cada vez más sofisticados. Las redes Wi-Fi públicas en aeropuertos y hoteles se han convertido en terreno de caza para los atacantes, quienes interceptan datos financieros mediante técnicas conocidas como "man-in-the-middle". Los códigos QR, cada vez más ubicuos en espacios turísticos, pueden redirigir a los viajeros hacia sitios de phishing o instalar software malicioso sin que se percaten. Además, hay delincuentes que se hacen pasar por hoteles o empresas de alquiler de vehículos mediante correos falsos, o que instalan dispositivos de skimming en cajeros automáticos para capturar datos de tarjetas.
Pero la vulnerabilidad no solo viene de afuera. Muchos viajeros se disparan el tiro ellos mismos compartiendo demasiada información. El 53 por ciento de los encuestados admitió haber compartido datos en exceso durante sus vacaciones, con un 19 por ciento publicando detalles completos de sus viajes en redes sociales y un 15 por ciento compartiendo imágenes de tiquetes con datos sensibles aún visibles. Iskander Sanchez-Rola, director de IA e Innovación en Norton, lo explicó de forma clara: "Cuando estamos de viaje, nos relajamos de forma natural, y los ciberdelincuentes lo saben. Saben que, cuando bajamos la guardia, somos más propensos a hacer clic, escanear o confiar en lo que no debemos".
Para los viajeros que quieren llegar a sus destinos sin sorpresas desagradables, hay medidas concretas que funcionan. Usar una red privada virtual (VPN) en conexiones públicas cifra la información y reduce la exposición. No escanear códigos QR de fuentes dudosas, mantener los dispositivos actualizados con software de seguridad, no dejarlos desatendidos y activar bloqueos son prácticas básicas que muchos olvidan en la euforia vacacional. En cuanto a pagos y reservas, la regla de oro es simple: solo usar canales oficiales, nunca compartir información bancaria por teléfono y, ante cualquier duda, confirmar directamente con el establecimiento.
En un contexto donde los servicios turísticos están cada vez más digitalizados, los ciberdelincuentes ajustan sus estrategias aprovechando tanto la comodidad en línea como los momentos de desatención que generan las vacaciones. La diferencia entre disfrutar tranquilo o pasar toda la semana tratando de recuperar una tarjeta comprometida puede estar en decisiones tan simples como no confiar en lo que brilla demasiado o pensar dos veces antes de compartir una foto de tiquete.
Fuente original: El Tiempo - Finanzas Personales