Rusia aprieta torniquete comercial sobre Armenia para frenar su giro hacia Europa

Con elecciones parlamentarias en Armenia para el 7 de junio, Rusia ha intensificado una campaña de presión económica contra su antiguo aliado, amenazando con restricciones en gas, petróleo y productos frescos si continúa acercándose a la Unión Europea. El Kremlin controla más del 35% del comercio exterior armenio y representa su mayor fuente de energía, lo que convierte estas advertencias en un arma política poderosa. El conflicto refleja cómo Moscú utiliza la dependencia económica para mantener su influencia en antiguas repúblicas soviéticas.
Armenia se encuentra en el centro de un pulso geopolítico donde Rusia intenta frenar su acercamiento a Occidente usando su mayor arma: la economía. Días antes de que los armenios voten para elegir nuevo parlamento el próximo domingo, Moscú ha desplegado una estrategia de presión que toca casi todos los sectores del comercio bilateral. El primer ministro Nikol Pashinyan ha criticado públicamente a Rusia, y su partido Contrato Civil enfrenta fuerzas opositoras, muchas de ellas cercanas al Kremlin.
El gas es quizás el arma más efectiva. Armenia compra el 82% de su gas a Rusia y paga 177,5 dólares por cada mil metros cúbicos, una cifra que Putin destacó como "sustancialmente" menor a los precios europeos. El 27 de mayo, el ministerio de Exteriores ruso advirtió explícitamente que podría suspender el suministro de petróleo, gas y diamantes baratos si Armenia insistía en ingresar a la Unión Europea. No es una amenaza menor: Rusia representa alrededor del 35% de todo el comercio exterior armenio, mientras la UE apenas alcanza el 11%.
La presión se ha extendido a productos agrícolas. Desde finales de mayo, Rusia ha impuesto una cascada de restricciones con alegaciones de problemas fitosanitarios: primero tomates, pepinos y pimientos; luego frutas como cerezas, albaricoques y uvas; después manzanas, peras y verduras. Los productos frescos armenios dependen enormemente del mercado ruso, así que cada restricción golpea directamente el bolsillo de productores locales. También ha limitado las exportaciones de pescado, vino, brandy, flores y agua mineral.
Desde la propia Unión Económica Euroasiática, el bloque liderado por Rusia que ofrece un mercado único a cinco antiguas repúblicas soviéticas, han advertido que considerarían suspender a Armenia si continúa buscando adhesión a la UE. Una suspensión tendría impactos económicos inmediatos devastadores para un país que ya enfrenta presiones de seguridad en la región.
Lo que ocurre en Armenia es un ejemplo clásico de cómo Rusia utiliza la interdependencia económica como herramienta política. Para colombianos, estos movimientos resultan instructivos: muestran cómo potencias regionales mantienen influencia sobre países vecinos mediante controles de recursos esenciales. Es un recordatorio de por qué la diversificación de mercados y socios comerciales importa tanto para la estabilidad de cualquier nación.
Fuente original: France 24 - Europa



