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Revelan presunto negocio de transmisiones para adultos desde cárcel de mujeres en Bogotá

Fuente: Minuto30

Un reportaje del programa Testigo Directo expuso que internas de la cárcel El Buen Pastor estarían realizando transmisiones de contenido para adultos usando dispositivos con internet que de alguna manera logran ingresar al penal, burlando los controles del INPEC. Según la denuncia, varias reclusas se organizarían en turnos para estas transmisiones y recibirían dinero que llegaría directamente o se enviaría a familiares. El caso ha reavivado el debate sobre la efectividad de las requisas y la vigilancia en los centros penitenciarios del país, aunque hasta ahora el INPEC no se ha pronunciado oficialmente al respecto.

La cárcel de mujeres El Buen Pastor en Bogotá vuelve a estar en el ojo del huracán. Un reportaje televisivo sacó a la luz supuestas prácticas que ocurrirían entre sus muros: algunas internas estarían realizando transmisiones de contenido para adultos desde el interior del penal, aprovechándose de dispositivos tecnológicos que logran colarse a pesar de las prohibiciones vigentes.

De acuerdo con lo presentado en el programa Testigo Directo, esta actividad se organizaría como un verdadero negocio. Varias reclusas estarían coordinándose para usar equipos con conectividad, rotando turnos para hacer transmisiones en línea. Lo más preocupante es que según lo denunciado, estos trabajos les generarían ingresos económicos durante su tiempo de reclusión, con dinero que recibirían directamente o que sería enviado a sus familias.

El hallazgo pone el dedo en la llaga de un problema que ya se conocía pero que sigue sin resolverse: cómo es posible que celulares, cámaras y dispositivos con acceso a internet entren a un penal donde su ingreso está terminantemente prohibido. El INPEC, la entidad responsable de vigilar y custodiar a la población reclusa, tendría que explicar cómo estas restricciones se están burlando tan fácilmente.

Lo que ha generado más debate es precisamente esto: si el control carcelario es tan débil que permite estas prácticas, qué otras cosas estarán pasando dentro. En redes sociales, muchos cuestionaron la efectividad de las requisas y la supervisión en los centros penitenciarios. Algunos recordaron que el uso de teléfonos móviles en cárceles no es nada nuevo y ya ha estado vinculado a otros delitos como extorsiones desde adentro. Otros prefieren enfocarse en las fallas estructurales del sistema y la dificultad práctica de evitar que entren elementos prohibidos.

Hasta ahora, el INPEC no ha hecho ningún pronunciamiento oficial sobre estas denuncias, ni se han anunciado investigaciones disciplinarias o administrativas relacionadas directamente con lo expuesto en el reportaje. El caso quedó ahí, abierto, reavivando una vieja discusión sobre cómo controlar la tecnología dentro de las prisiones colombianas y cuáles son realmente los límites de la vigilancia penitenciaria cuando hay tanto dinero de por medio.

Fuente original: Minuto30

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