Ratas, enfermedades y sed: el drama de la infancia en Gaza según testimonios de UNICEF

UNICEF documentó historias desgarradoras de niños en Gaza mordidos por ratas, con infecciones cutáneas y diarrea prevenible en condiciones de hacinamiento extremo. El organismo de Naciones Unidas señala tres obstáculos críticos: ataques contra operaciones de agua, falta de repuestos para reparar infraestructuras hídricas y acumulación sin control de residuos sólidos. Sin acceso a agua limpia ni atención médica funcional, los menores caen en ciclos de desnutrición y enfermedades que pueden afectar sus vidas de forma permanente.
Desde una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, Salim Oweis, especialista en comunicación de UNICEF, presentó testimonios que trasladan a cifras frías la crisis humanitaria en Gaza. "El fracaso en satisfacer las necesidades básicas de los niños en Gaza los está atrapando en un ciclo interminable de sufrimiento", resumió el portavoz del organismo.
Los relatos recogidos durante la última semana pintan un panorama de impotencia parental. Hind no ha podido dormir desde que una rata mordió a su hija Masa, de cuatro años, mientras dormía. Amani intenta limpiar cada día las profundas lesiones de su hija Lemar, de siete años, con el poco agua que logra conseguir, mientras la niña grita de dolor. Abdallah, un bebé de apenas ocho meses, también fue mordido por una rata hace unas semanas. La madre de otro niño relata que su hijo desarrolló una infección cutánea por vivir en una tienda junto a arena contaminada con heces. Estos no son casos aislados sino síntomas de una crisis sistémica.
La raíz está en las condiciones de vida. Gaza, ya uno de los lugares más densamente poblados del mundo, ahora concentra a su población en aproximadamente el 40 por ciento del espacio que le queda. Las familias viven entre edificios destruidos, escombros y residuos sólidos que se acumulan sin cesar. Sin suficiente agua limpia, deben elegir entre beber, lavarse o cocinar. UNICEF intenta alcanzar a un millón y medio de personas al mes, pero enfrenta obstáculos que frenan su respuesta.
El primero es letal: ataques contra operaciones de agua. Recientemente, dos conductores de camiones contratados por UNICEF fueron asesinados mientras recogían agua en el punto de llenado de Al Mansoura, una estación principal de la que dependen más de un cuarto de millón de personas y que ahora es inaccesible. El segundo obstáculo es la falta de artículos críticos para mantener los sistemas: aceite lubricante, productos químicos para tratamiento de agua y repuestos no entran en la escala necesaria. Esto impide reparaciones rápidas y amenaza con fallos en infraestructuras ya sobrecargadas. El tercero es la acumulación insostenible de residuos sólidos, sin espacio accesible donde depositarlos.
Las consecuencias en la salud infantil son visibles: infecciones respiratorias, diarrea acuosa aguda, enfermedades cutáneas como pulgas, piojos y sarna. Más de la mitad de los hogares reportan infecciones de la piel. Cada vez más niños requieren hospitalización en un contexto donde ningún hospital está completamente funcional en Gaza. La desnutrición es igualmente crítica: aunque se revirtió la hambruna declarada, el número de niños desnutridos y vulnerables sigue siendo extremadamente grave. Más de dos años de inseguridad alimentaria, vivienda precaria y acceso limitado a agua limpia han dejado marcas que pueden durar toda la vida.
Oweis fue directo en su mensaje final: "Ningún padre debería tener que ver cómo su hijo se retuerce de dolor por lesiones o se debilita por una diarrea totalmente prevenible. Que esto esté ocurriendo debería ser, para todos, completamente inconcebible". UNICEF hizo un llamamiento para garantizar acceso seguro a operaciones humanitarias, levantar restricciones sobre artículos para reparar sistemas de agua y saneamiento, y respetar el derecho internacional humanitario. Solo así, concluye el organismo, los niños de Gaza podrán escapar del ciclo de sufrimiento en el que están atrapados.
Fuente original: ONU - Oriente medio



