Putin admite "período difícil" en Rusia mientras intensifica promesas de seguridad ante ataques ucranianos

El presidente ruso Vladimir Putin reconoció el 28 de junio que Rusia atraviesa momentos complicados, pero prometió garantizar la seguridad del país y enfrentar los desafíos actuales. Sus declaraciones llegan mientras Ucrania intensifica ataques contra infraestructuras militares y energéticas rusas para debilitar el financiamiento de la guerra. Crimea fue declarada en emergencia por los ataques, y los esfuerzos diplomáticos para negociar la paz permanecen estancados.
Aunque es raro que lo admita públicamente, Vladimir Putin reconoció durante una cumbre de su partido el domingo 28 de junio que Rusia enfrenta momentos difíciles. Sin embargo, el presidente ruso fue enfático en sus promesas. "Sin duda alguna, garantizaremos la seguridad del país y de nuestros ciudadanos", afirmó durante la reunión de Rusia Unida, convocada con miras a las elecciones legislativas de septiembre. "Vemos los problemas. Los reconocemos y les respondemos", agregó, intentando proyectar control y determinación.
Las palabras de Putin sonaron casi defensivas frente a la realidad que enfrenta sobre el terreno. Ucrania ha intensificado en los últimos meses su estrategia de atacar infraestructuras energéticas y militares rusas, buscando socavar tanto los recursos financieros como la capacidad operativa de Moscú. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski justificó estos ataques el mismo domingo, diciendo que "significan menos recursos para la maquinaria bélica rusa y un nuevo paso hacia la paz".
Las consecuencias de estos ataques son visibles en territorio ruso. Pocas horas antes de hablar Putin, drones ucranianos ejecutaron lo que las autoridades rusas calificaron como un ataque "masivo" contra la región de Krasnodar, en el suroeste. El gobernador regional reportó un muerto y un incendio en la refinería de Sloviansk. Ya el 18 de junio había ocurrido un ataque similar contra otra importante refinería cerca de Moscú, que dejó explosiones e incendios.
La situación en Crimea refleja la presión constante. La península, anexada por Rusia en 2014, fue declarada el viernes en "situación de emergencia" debido a las oleadas de ataques ucranianos. Las autoridades locales suspendieron la venta de combustible a civiles e implementaron cortes de electricidad, buscando mantener suministros para operaciones militares.
"Sin duda alguna, superaremos todos los desafíos a los que nos enfrentamos hoy, incluidos los ataques terroristas contra nuestro territorio y nuestras infraestructuras", afirmó Putin, refiriéndose así a los ataques ucranianos. Sin embargo, mientras el Kremlin hace promesas, los esfuerzos diplomáticos para negociar una salida a este conflicto —el más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial— permanecen estancados, sin avances significativos pese a mediaciones internacionales.
Fuente original: France 24 - Europa



