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Proyecto Trump en Albania pone en jaque la entrada del país a la Unión Europea

Fuente: France 24 - Europa
Proyecto Trump en Albania pone en jaque la entrada del país a la Unión Europea
Imagen: France 24 - Europa Ver articulo original

Un ambicioso desarrollo turístico vinculado a la familia Trump en una isla albanesa desata protestas masivas y amenaza la adhesión del país a la UE. El proyecto incluye complejos de lujo valorados en más de 5.400 millones de euros en zonas de alta biodiversidad, con la laguna de Vjosa-Narta como punto crítico. Bruselas advierte que Albania debe cumplir estándares ambientales europeos para avanzar en sus negociaciones de ingreso al bloque.

Albania vive una encrucijada política y ambiental que podría definir su futuro en Europa. Un proyecto inmobiliario de gran envergadura, vinculado a Jared Kushner y la familia Trump, ha puesto al país balcánico en el centro de una tormenta internacional que combina ambición económica, protección del medio ambiente y aspiraciones europeas.

Todo comenzó con una inversión de dos grandes complejos turísticos en el sur albanés. El primero se ubica en la isla de Sazan, una antigua base militar de la era comunista frente a la costa adriática, con un valor estimado de 1.400 millones de euros. El segundo, mucho más grande, contempla la urbanización cerca de la laguna de Vjosa-Narta, una zona natural protegida próxima a Zvernec, con inversiones previstas que superan los 4.000 millones de euros. Estos proyectos incluyen hoteles de lujo, villas, apartamentos exclusivos y un puerto deportivo. Según explicó Ivanka Trump, la familia descubrió la isla de forma casual durante una excursión en barco. La hija de Donald Trump relató que ella y Kushner nadaron hasta la isla y realizaron una caminata hasta uno de sus puntos más elevados, experiencia que los llevó a interesarse por el potencial turístico del lugar.

La polémica, sin embargo, trasciende cualquier historia romántica. La laguna de Vjosa-Narta constituye una de las áreas de mayor biodiversidad de Albania y forma parte de una importante ruta migratoria de aves en el Adriático, con flamencos rosados entre sus especies más emblemáticas. Organizaciones ecologistas denuncian que las obras preliminares ya han alterado ecosistemas sensibles mediante la apertura de caminos, movimientos de tierra e instalación de infraestructuras. Miles de personas se manifestaron en Tirana bajo el lema "Albania no está en venta", mientras la nadadora albano-australiana Eva Buzo recorrió 15 kilómetros alrededor de la isla como gesto de protesta. El movimiento ha adquirido tal envergadura que activistas ya lo describen como la "Revolución del Flamenco".

El primer ministro albanés, Edi Rama, se ha convertido en el principal defensor de la inversión. El mandatario sostiene que Albania necesita proyectos de esta magnitud para posicionarse en el mercado internacional del turismo de lujo y acelerar su modernización económica, aunque ha prometido que se realizarán las evaluaciones ambientales correspondientes. Su firme respaldo ha alimentado las críticas de la oposición y colectivos ciudadanos que cuestionan tanto el procedimiento como los posibles beneficios reales para la población local.

El verdadero problema es que esto amenaza directamente la adhesión a la Unión Europea. Bruselas ha advertido que Albania debe garantizar el cumplimiento de las normas ambientales europeas si quiere avanzar hacia el ingreso en el bloque. La Comisión Europea ha expresado preocupación por posibles deficiencias en la evaluación ambiental y ha recordado a Tirana que debe alinearse plenamente con las directivas europeas sobre hábitats y protección de aves. El caso se ha convertido en una prueba para medir la capacidad del país balcánico de aplicar los estándares exigidos por Bruselas.

A esto se suma que la Fiscalía Especial Anticorrupción de Albania ha abierto una investigación relacionada con las transferencias de propiedad que hicieron posible uno de los desarrollos, además de disputas legales sobre la titularidad de algunos terrenos. Las dudas se ven reforzadas por un antecedente en Serbia: una inversión inmobiliaria vinculada a Kushner en Belgrado terminó envuelta en una investigación judicial por presunto abuso de poder y falsificación documental relacionada con la recalificación de terrenos protegidos, tras lo cual el empresario se retiró de aquella operación.

Mientras continúan las protestas y Bruselas mantiene la presión sobre Tirana, el futuro de estos desarrollos se ha convertido en una cuestión que trasciende el turismo: afecta a la credibilidad institucional del país y a su objetivo estratégico de incorporarse a la Unión Europea.

Fuente original: France 24 - Europa

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