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Por qué las camisetas deportivas huelen mal en las axilas, según la ciencia

Fuente: El Tiempo - Vida
Por qué las camisetas deportivas huelen mal en las axilas, según la ciencia
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El mal olor en las camisetas de fútbol no es culpa del sudor, sino de cómo el poliéster retiene bacterias y aceites de la piel. Las fibras sintéticas atrapan estos compuestos incluso después del lavado, creando un ambiente donde proliferan los microbios. Hay formas de reducir el problema: lavar después de cada uso, usar detergentes especiales y aplicar trucos como remojar con vinagre.

Mientras millones de hinchas se preparan para el Mundial de fútbol con sus camisetas favoritas, reaparece una pregunta incómoda que todo deportista ha experimentado: ¿por qué estas prendas huelen tan mal en las axilas, incluso cuando salen recién lavadas del armario?

La respuesta tiene poco que ver con la higiene personal. El culpable es el material. La mayoría de las camisetas deportivas modernas están hechas de poliéster, una fibra sintética derivada de resinas plásticas, frecuentemente mezclada con elastano para darle elasticidad. Aunque esta combinación ofrece ventajas como ligereza, resistencia y secado rápido, tiene un inconveniente importante: atrapa con facilidad el sudor, los aceites de la piel y las bacterias responsables del mal olor.

El fenómeno es curioso. La camiseta sale limpia del armario sin ningún aroma extraño, pero después de unos minutos de uso reaparece el mal olor característico. El problema no es el sudor en sí mismo. De hecho, el sudor humano prácticamente no huele cuando sale del cuerpo. El aroma desagradable aparece cuando las bacterias que viven naturalmente sobre la piel descomponen algunos componentes del sudor y generan moléculas volátiles con olores mucho más intensos. Las fibras de poliéster son especialmente eficientes atrapando esos compuestos, incluso después de varios ciclos de lavado.

Además del olor, estas camisetas sintéticas suelen sentirse más calurosas que una de algodón. Al permitir menor transpiración, favorecen la acumulación de calor corporal, lo que incrementa la sudoración y crea un ambiente ideal para que proliferen las bacterias. Según la dermatóloga Ana Molina, el poliéster ocupa el primer lugar entre los materiales que más potencian los malos olores, seguido por el nylon. En contraste, tejidos naturales como la lana, el lino o el algodón permiten mejor ventilación y un comportamiento más favorable frente a los olores.

Cada persona también produce un olor corporal diferente. La genética, la alimentación, las hormonas, algunos medicamentos e incluso el estrés modifican la composición del sudor y hacen que una misma prenda pueda oler completamente distinta dependiendo de quién la use.

Para reducir este problema, expertos recomiendan lavar la camiseta después de cada uso, no dejarla húmeda en mochilas o canastos, evitar exceso de suavizante que deja residuos en las fibras sintéticas, remojarla ocasionalmente con una mezcla de agua y vinagre blanco antes del lavado, y utilizar detergentes específicos para ropa deportiva. También es importante lavar con agua fría, evitar sobrecargar la lavadora y dejar que se seque completamente antes de guardarla.

Entonces, ese inconfundible "olor a camiseta deportiva" no es un misterio ni necesariamente un problema de higiene. Es la consecuencia de la combinación entre el poliéster, las bacterias naturales de la piel y cómo este material retiene el sudor. En otras palabras, es el precio de vestir la camiseta, literalmente, también se percibe con el olfato.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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