Policía incauta más de cinco toneladas de explosivos en Medellín que grupos criminales usarían para ataques

En un operativo conjunto entre la Policía Nacional y la Fiscalía en el barrio Tejelo de Medellín, se descubrió un depósito clandestino con más de cinco toneladas de material explosivo valorado en más de 400 millones de pesos. Los explosivos, entre ellos nitrato de amonio, ANFO y detonadores, estaban siendo utilizados por estructuras multicrimen para financiar actividades ilegales, intimidar comunidades y ejecutar actos de violencia. Las autoridades afirman que el hallazgo previno posibles ataques terroristas contra civiles e infraestructura crítica.
En Medellín, la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación realizaron un operativo que terminó con el descubrimiento de un arsenal capaz de causar daño masivo. En un inmueble ubicado en el barrio Tejelo, las autoridades encontraron un centro clandestino donde grupos criminales almacenaban explosivos de manera organizada.
La magnitud del hallazgo es preocupante. Los investigadores incautaron más de cinco toneladas de material explosivo, incluyendo nitrato de amonio, ANFO, detonadores y cordón detonante. Según los cálculos de la Policía Nacional, este material tendría un valor superior a los 400 millones de pesos en el mercado ilegal, lo que da una idea del negocio que representaba para las organizaciones que lo controlaban.
Las primeras investigaciones revelan que este arsenal estaba destinado a financiar operaciones criminales. Los grupos delictivos planeaban usar estos explosivos para ejecutar acciones terroristas dirigidas contra la Fuerza Pública, la infraestructura crítica del país y la población civil. Además, según los reportes, el material también serviría para intimidar a comunidades y fortalecer economías ilegales como la minería ilegal de oro, actividades que podrían generar ganancias superiores al 200 por ciento.
El operativo representa un golpe importante contra la capacidad logística de estas estructuras criminales. Al decomisarles estos insumos, las autoridades no solo evitaron potenciales ataques violentos, sino que interrumpieron una fuente de financiamiento clave para sus operaciones ilegales.
Por ahora, la investigación continúa para determinar de dónde provenían estos explosivos y cuál era su ruta de distribución. Las autoridades también trabajan en identificar a los miembros de la red criminal responsable de su manejo, información que será fundamental para fortalecer la cooperación internacional en la lucha contra el tráfico ilegal de material explosivo.
La Policía Nacional ha indicado que seguirá adelantando operaciones similares en diferentes regiones del país para desmantelar las estructuras criminales que amenazan la seguridad y la convivencia ciudadana.
Fuente original: Minuto30
