Petro prometió mejorar la salud rural, pero los datos muestran que el acceso empeoró en 2025

A pesar de que el Gobierno invirtió 8,2 billones de pesos en equipos básicos de salud para zonas rurales desde 2022, las cifras del Dane revelan un aumento en las barreras de acceso a servicios en centros poblados y áreas dispersas. La defensora del Pueblo señaló que aunque mejoró la afiliación a EPS, el acceso real a la salud rural se redujo. Solo se ha ejecutado el 14,2% de los recursos presupuestados y hay poca transparencia sobre la efectividad del programa.
El Gobierno del presidente Gustavo Petro llegó al poder hace tres años y medio prometiendo revolucionar la salud en las zonas más apartadas del país. Sin embargo, las cifras oficiales pintan una realidad muy diferente a la que se ha proclamado desde la administración. Mientras que el Ejecutivo se jactaba de haber puesto la salud rural en el centro de su agenda, los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística muestran que entre 2024 y 2025 aumentaron las barreras para que la gente pueda acceder a servicios de salud en esas mismas regiones.
El plan consistía en crear brigadas móviles de ocho profesionales de salud que llegaran a las comunidades apartadas, evitando que los campesinos tuvieran que desplazarse a centros urbanos para recibir atención. Entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, el Gobierno invirtió 8,2 billones de pesos en estos equipos básicos de salud. A pesar de esa inversión, la defensora del Pueblo, Iris Marín, fue clara en su diagnóstico: "en salud, aunque sigue mejorando la cobertura de aseguramiento (afiliación), suben las barreras de acceso a servicios, pero no en cabeceras, sino en centros poblados y rural disperso en 0,6 puntos. Es decir, el acceso a salud rural no solo no ha mejorado, sino que se ha reducido".
Lo paradójico es que el acceso a la salud en zonas apartadas fue establecido como uno de los puntos primordiales del Plan Nacional de Desarrollo. Las promesas originales incluían conformar redes sin intermediarios ni autorizaciones, mejorar la distribución de profesionales en el territorio y fortalecer la infraestructura hospitalaria en las regiones más aisladas. Pero con solo cuatro meses de Gobierno por delante, esos compromisos están lejos de materializarse.
No todo es negativo en los números. El porcentaje de personas sin aseguramiento en salud disminuyó en 1,3% a nivel nacional entre 2024 y 2025, y bajó 0,6% en centros poblados y zonas dispersas. También mejoraron indicadores como la reducción del analfabetismo y las barreras para acceso a servicios de cuidado a menores de edad. Pero estos avances en cobertura no se traducen en que la gente realmente pueda llegar a un médico cuando lo necesita.
El desempeño en la ejecución del presupuesto también preocupa. De los 8,21 billones asignados desde agosto de 2022 para contratar los equipos básicos de salud, apenas se han ejecutado 1,17 billones, es decir, el 14,2%. Sumado a esto, el Ministerio de Salud ha restringido el acceso público a información detallada sobre cómo se está usando ese dinero. La plataforma que permitía revisar cuántas personas y hogares habían sido visitados por estos equipos en cada región solo funcionó hasta julio del año pasado. Ahora solo se puede consultar datos financieros, mientras que los componentes sobre resultados reales aparecen bloqueados con un letrero de "en mantenimiento".
La falta de transparencia sobre resultados y la brecha entre lo prometido y lo ejecutado genera dudas sobre si los equipos básicos de salud responden realmente a una estrategia sanitaria o son más bien una iniciativa política. Especialistas del sector ya cuestionaban esta distinción desde el inicio de la implementación. Mientras tanto, en el campo colombiano, la gente sigue enfrentando los mismos obstáculos de siempre: dificultad para transportarse a centros de atención, falta de servicios cerca de casa y un acceso a la salud que, en lugar de mejorar, continúa deteriorándose.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

