Peso colombiano se fortalece: qué decisiones del Gobierno explican su mejor desempeño global

El peso colombiano ha experimentado una valorización sin precedentes que lo posiciona como la moneda emergente con mejor desempeño. Esto no ocurre por casualidad: el Gobierno monetizó 7 mil millones de dólares entre agosto de 2025 y enero de 2026, creando mayor oferta de divisas. A esto se suman cambios regulatorios que reducen la demanda de dólares de los fondos de pensiones y un diferencial de tasas de interés que hace más atractivos los pesos para inversionistas. El panorama político también juega, con expectativas de cambio de gobierno atrayendo capital local.
El peso colombiano está en su mejor momento. En los últimos meses se ha convertido en la moneda más valorizada del mundo, superando a sus pares en mercados emergentes. Pero detrás de este fenómeno no hay magia: responde a decisiones muy concretas que han alterado la oferta y demanda de dólares en el país.
Según el análisis del economista jefe de Credicorp Capital, Daniel Velandia, el factor más determinante ha sido la monetización de cerca de 7 mil millones de dólares por parte del Gobierno entre agosto de 2025 y enero de 2026. En términos sencillos: cuando el Estado consigue dólares en los mercados internacionales (por emisiones de deuda) y los vende acá, crea más oferta de divisas en el mercado local. Con más dólares disponibles y la misma cantidad de compradores, el precio baja. Y cuando el dólar baja, el peso sube.
Pero hay algo más: un decreto del Gobierno cambió las reglas del juego para los fondos de pensiones, reduciendo cuántos dólares pueden tener en sus carteras de inversión. Velandia explica el impacto: "El decreto ha tenido un efecto ante la incertidumbre y la posibilidad de que uno de los mayores compradores de dólar, como son los fondos de pensiones, en el futuro puedan dejar de demandar dólares". En otras palabras, si uno de los principales compradores de dólares del país deja de hacerlo, la demanda cae y el peso se fortalece aún más.
A esto se suma un factor financiero clave: las tasas de interés. Mientras la Reserva Federal estadounidense rebajaba sus tasas, el Banco de la República las aumentó en enero en respuesta a la subida del salario mínimo. Esta brecha hace que invertir en pesos sea más rentable que invertir en dólares, lo que atrae dinero hacia activos colombianos y presiona al peso hacia arriba.
La política también entra en la ecuación. El mercado anticipa un posible cambio de gobierno y está apostando a que el próximo sea más amigable con la inversión. Este tipo de comportamiento ya se ha visto en otros países en periodos preelectorales: cuando se espera un escenario favorable, el dinero fluye hacia activos locales. Sin embargo, aquí está el riesgo: si gana un gobierno que no es percibido como pro inversión, la tendencia podría revertirse rápidamente.
Velandia resume el panorama con una frase directa: "Estos tres factores han jugado un rol muy grande en ese buen comportamiento relativo del peso colombiano en el último año". Pero advierte que la sostenibilidad dependerá de cómo evolucione la política interna y de eventos globales como la guerra en Medio Oriente, que añaden volatilidad e incertidumbre.
La conclusión es que el fortalecimiento del peso no es accidental. Refleja decisiones de política económica deliberadas: más oferta de dólares, menor demanda estructural y tasas que hacen atractivos los pesos. Sin embargo, esta tendencia está construida sobre expectativas políticas y depende de factores externos que podrían cambiar el escenario en cualquier momento.
Fuente original: Portafolio - Economía