Perú elige presidente del Congreso que asumirá como jefe de Estado tras destituir al anterior
El Congreso peruano eligió a José María Balcázar, de 83 años, como nuevo presidente luego de largas negociaciones. Balcázar asumirá la jefatura del Estado por solo dos meses, hasta mayo de 2026, con la misión de garantizar transparencia en las elecciones generales de abril. Esta es la novena vez en una década que Perú cambia de presidente, reflejando una grave crisis institucional en el país.
Pasada la medianoche del 18 de febrero de 2026, el Congreso peruano logró lo que parecía imposible: elegir nuevo presidente tras horas de intensas negociaciones y votaciones que no llegaban a consenso. En una jornada maratónica, la asamblea legislativa finalmente designó a su nuevo titular, quien de inmediato asumirá el control del país tras la destitución de José Jerí.
El elegido fue José María Balcázar, un congresista de 83 años afiliado a Perú Libre, el movimiento que respaldó al depuesto presidente Pedro Castillo. Balcázar obtuvo 60 votos y superó a María del Carmen Alva en una votación en la que participaron 106 legisladores. La elección pone fin a la incertidumbre que mantenía en suspenso a toda la nación.
Pero este nombramiento no es para una presidencia ordinaria. Balcázar llega con una misión acotada y urgente: gobernar solo dos meses, hasta mayo de 2026, mientras se preparan las elecciones generales convocadas para el 12 de abril próximo. Su trabajo será garantizar que esos comicios transcurran con transparencia y orden público, a la vez que intenta mediar entre un Congreso fragmentado y una ciudadanía que ya está cansada del desfile de mandatarios.
Lo que más llama la atención es el contexto: Balcázar será el noveno presidente que asume en tan solo diez años. Esta cifra da una idea clara de la fragilidad institucional que atraviesa Perú. El Legislativo tiene facultades amplias para destituir al Ejecutivo, lo que ha generado una inestabilidad crónica que ahora se ve reflejada en estos cambios constantes de gobierno. Cada destitución, cada cambio de mando, refuerza la debilidad del poder ejecutivo frente a un Congreso que actúa casi como árbitro supremo de la política peruana.
Fuente original: Minuto30

