Personas jóvenes y deportistas también pueden tener colesterol alto sin saberlo

El colesterol elevado, conocido como dislipidemia, afecta a millones de colombianos pero avanza sin síntomas visibles. Especialistas advierten que la creencia de que solo personas con sobrepeso la padecen es falsa, pues tiene un componente genético muy importante. En Colombia, más del 55% de los pacientes no logra controlar adecuadamente esta condición, y los expertos piden desconfiar del autodiagnóstico con inteligencia artificial.
Durante años se ha generalizado la idea de que el colesterol alto es cosa de personas sedentarias, con kilos de más y hábitos alimentarios deficientes. Pero los cardiológos colombianos están derribando ese mito. Según especialistas en salud cardiovascular, jóvenes delgados, deportistas e incluso quienes viven de manera saludable pueden tener alteraciones en sus niveles de colesterol y triglicéridos, una situación clínica conocida como dislipidemia.
La preocupación es seria. En Colombia, el 55% de los pacientes con dislipidemia no están adecuadamente controlados, lo que significa que sus niveles de grasas siguen siendo peligrosos. Además, casi tres de cada diez personas que ya han sufrido un infarto permanecen fuera de los objetivos de tratamiento. La doctora Yenifer Suárez, jefe del servicio de medicina interna de la Clínica La Colina, explica que uno de los mayores desafíos de esta condición es que avanza de forma silenciosa: "El colesterol es un factor de riesgo que es acumulativo. Si yo no hago algo antes para corregirlo, es muy probable que yo, en mi control de 30 años, tenga un riesgo mucho más alto de sufrir un infarto o un ACV", señala la médica.
El problema empieza con los mitos. Uno de los principales es creer que una persona delgada y que practica deporte regularmente tiene automáticamente un perfil lipídico normal. Sin embargo, la evidencia médica muestra que el colesterol posee un componente hereditario muy importante. Alguien puede alimentarse adecuadamente, practicar deporte de manera regular y mantener una figura atlética, pero aun así presentar niveles elevados de colesterol o triglicéridos.
Otro error común es pensar que todo lo natural es completamente seguro. La doctora Suárez advierte que algunas infusiones naturales, como la ashwagandha, han sido asociadas con reportes de hepatotoxicidad severa, llegando incluso a requerir trasplantes de hígado en algunos pacientes. También existe confusión sobre el ejercicio: mientras se creyó que solo las actividades cardiovasculares reducen el colesterol, estudios recientes muestran que el entrenamiento de fuerza, como levantamiento de pesas, disminuye significativamente el colesterol LDL (el más perjudicial) y aumenta el HDL (el que limpia las arterias).
Un dato importante que muchos desconocen es que alrededor del 70% del colesterol es producido por el propio hígado, mientras que solo el 30% proviene de la alimentación. Los triglicéridos funcionan de forma opuesta: cerca del 70% viene de lo que comemos, especialmente de dietas ricas en carbohidratos, ultraprocesados y carnes no magras.
Los expertos también alertan sobre un riesgo que suele pasar desapercibido en los exámenes convencionales: la lipoproteína(a), o Lp(a). Esta partícula tiene una estructura similar al colesterol LDL pero incorpora una proteína adicional que la hace especialmente perjudicial para las arterias. Su origen es principalmente genético y se recomienda que todas las personas se realicen esta medición al menos una vez en la vida, pues pacientes con niveles altos pueden sufrir eventos cardiovasculares tempranos incluso cuando su colesterol general parece estar controlado.
Un peligro adicional que preocupa a los especialistas es la tendencia creciente de consultar inteligencia artificial para interpretar resultados de laboratorio sin acudir a un profesional. La doctora Suárez enfatiza que estas herramientas recopilan información de internet y pueden ofrecer respuestas que no cuentan con respaldo científico riguroso. El desafío ahora es cultural: en un país donde más de la mitad de los pacientes con dislipidemia no logra controlarla adecuadamente, combatir los mitos y acudir a fuentes confiables se convierte en una herramienta clave para prevenir emergencias cardiovasculares que, en muchos casos, aparecen sin previo aviso.
Fuente original: El Tiempo - Salud