Papa bendice la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, el templo más alto del mundo

El papa León XIV presidió la inauguración de la Torre de Jesús en Barcelona, la estructura más alta de la Basílica de la Sagrada Familia y del mundo entero. La ceremonia coincidió con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, a quien el pontífice calificó como el "arquitecto de Dios". Acompañado por los reyes de España y el presidente Pedro Sánchez, el papa bendijo la torre que corona un proyecto iniciado en 1882 y que aún requiere trabajos en su interior, además de la construcción de la fachada de la Gloria, que podría tomar una década más.
En un acto de gran trascendencia religiosa y cultural, el papa León XIV bendijo este miércoles en Barcelona la Torre de Jesús, la estructura más emblemática de la Basílica de la Sagrada Familia y la más alta de cualquier templo en el mundo. Con agua bendita esparcida mediante el hisopo, el pontífice iluminó por primera vez la cruz que corona la torre, un momento que coincidió con un hito histórico: se cumplían exactamente cien años de la muerte de Antoni Gaudí, el visionario arquitecto catalán que concibió esta obra maestra.
A la ceremonia asistieron los reyes de España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el president de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa. Ante miles de feligreses congregados en el exterior de la basílica, el papa León XIV se refirió a Gaudí en términos que elevaban su legado a una dimensión espiritual. "Inauguramos esta torre en el centenario de la muerte del benefactor Antoni Gaudí, arquitecto de Dios", declaró el pontífice, reconociendo tanto la genialidad artística como el propósito sagrado que animó la construcción de este templo durante más de un siglo.
El espectáculo que siguió a la bendición fue cautivador: un coro de niños entonó canciones mientras las diferentes secciones de la fachada del Nacimiento y del resto de la estructura se iluminaban gradualmente, en un despliegue visual que dejó maravillado al público presente. Esta iluminación progresiva simbolizaba, de alguna forma, el camino recorrido durante décadas para completar lo que Gaudí imaginó.
La Basílica de la Sagrada Familia alberga diecinueve torres en total: doce campanarios dedicados a los apóstoles, distribuidos en grupos de cuatro en diferentes fachadas, y seis cimborrios centrales que representan a María, los cuatro evangelistas y a Jesús. La Torre de Jesús, cuya construcción se concluyó este año, es la última de estas grandes estructuras centrales. La cruz que la remata no es cualquier elemento decorativo: se trata de una estructura de cuatro brazos con geometría de doble giro, revestida de vidrio, que fue sometida a pruebas extremas, incluyendo descargas eléctricas equivalentes a tormentas y vientos superiores a 150 kilómetros por hora, para garantizar su resistencia.
Sin embargo, la obra maestra de Gaudí dista de estar completada. Aunque la Torre de Jesús marca el fin de una etapa crucial, quedan pendientes trabajos significativos en el interior del templo y la instalación de un ascensor que permitirá acceder hasta la cruz, que cuenta con un mirador en su interior. Pero el desafío constructivo más importante que aguarda es la fachada de la Gloria, la puerta principal de la basílica, cuya construcción podría demandar una década adicional. La Sagrada Familia, iniciada en 1882, continúa siendo una catedral en permanente transformación, testimonio vivo de la visión de un hombre que vio en la arquitectura una forma de dialogar con lo divino.
Fuente original: France 24 - Europa



