Oro se desmorona por tensión geopolítica mientras mercados esperan movidas de bancos centrales
El precio del oro cayó levemente a US$4.670 por onza mientras los inversores monitorean la guerra en Oriente Medio y las negociaciones estancadas entre EE.UU. e Irán. El conflicto mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, disparando el precio del petróleo por encima de US$109 el barril. Los bancos centrales mundiales se reúnen esta semana y se espera que la Reserva Federal estadounidense mantenga las tasas sin cambios, lo que podría influir en si el oro recupera terreno o sigue cayendo.
El martes el precio del oro registró una caída modest: bajó 0,2% hasta ubicarse en US$4.670,89 por onza. Detrás de este movimiento hay una historia más compleja: los inversores están pendientes de cómo la guerra en Oriente Medio y el estancamiento en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán podrían sacudir las decisiones que tomen los principales bancos centrales del mundo en los próximos días. Entender esto es clave porque afecta directamente tu bolsillo: si suben las tasas de interés, tu crédito hipotecario se vuelve más costoso. Si bajan, el dinero fluye más fácil pero la inflación podría crecer.
El conflicto que lleva dos meses ha dejado miles de muertes y algo mucho más grave para la economía global: cerró el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas del mundo por donde pasa una parte significativa del petróleo que consume la humanidad. El petróleo subió por encima de los US$109 el barril, y esto es importante porque cada galón que subes en el precio del combustible encarece los transportes, afecta lo que pagas por la comida en el supermercado y presiona la inflación hacia arriba.
Aquí es donde entra el oro en juego. Según Edward Meir, analista de Marex, "las noticias geopolíticas siguen siendo el principal motor (de los precios del oro). En caso de que se alcance un acuerdo (entre EEUU e Irán) o un acuerdo provisional, el dólar debería debilitarse y es probable que el oro repunte". Esto significa que si hay paz, el oro podría recuperarse. Pero mientras haya incertidumbre, los inversores juegan defensivo.
El otro factor en juego es la inflación que trae el petróleo caro. Cuando sube la inflación, los bancos centrales tienden a subir las tasas de interés para frenarla. Aquí está la contradicción: aunque el oro tradicionalmente se compra como protección contra la inflación, las tasas altas hacen que otros inversiones que pagan intereses se vuelvan más atractivas. ¿El resultado? La gente deja de comprar oro y prefiere invertir en bonos o depósitos que le dejen ganancia.
La Reserva Federal estadounidense se reúne el miércoles y se espera que no toque las tasas. Meir fue directo: "La Fed va a ser en gran medida irrelevante. No van a hacer nada con respecto a las tasas por ahora". Sin embargo, el analista sugiere que podría haber recortes en tasas hacia finales del año, porque "nos dirigimos hacia una desaceleración global".
Pero no es solo la Fed. Los inversores también estarán atentos al Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá, que toman decisiones esta semana. Cada movimiento que hagan estos gigantes financieros se propaga por toda la economía global como ondas en el agua. La plata, por su parte, cayó 1,2% hasta US$74,61 la onza, mientras que el platino se mantuvo relativamente estable y el paladio bajó 0,9%.
Fuente original: La República - Finanzas