Oriente Medio: una crisis sin fronteras que golpea a países vulnerables

El Secretario General de la ONU advirtió ante el Consejo de Seguridad que Oriente Medio se convierte en un frente único cuyas consecuencias afectan al mundo entero. La escalada militar en Líbano, Gaza y el Golfo dispara precios de energía, alimentos y fertilizantes, aumentando la inflación y la deuda en países pobres. El mandatario colombiano Gustavo Petro, que preside el debate, señaló que la lucha por hidrocarburos es la raíz del conflicto.
Oriente Medio deja de ser un problema regional para convertirse en una amenaza global. Así lo expresó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en su intervención ante el Consejo de Seguridad reunido en Nueva York esta semana. Mientras el presidente colombiano Gustavo Petro presidía el debate sobre la paz en la región, Guterres presentó un diagnóstico alarmante: "Oriente Medio se está hundiendo cada vez más en la crisis", advirtió, y explicó que "las consecuencias se extienden al resto del mundo, especialmente a los países más vulnerables".
Los efectos no son solo militares sino económicos. Cuando suben las tensiones en el Golfo Pérsico, por donde pasa una porción significativa del petróleo mundial, el precio de la energía se dispara en todas partes. Esto genera un efecto dominó: las cadenas de suministro se quiebran, los fertilizantes se encarecen, la comida escasea y la inflación golpea especialmente a las naciones más pobres. Para entender el alcance: mientras en Gaza se vive una crisis humanitaria y en Líbano más de un millón de personas están desplazadas por enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, en países como Colombia y otros de Latinoamérica las personas sienten en su bolsillo el aumento de precios y el costo de vida.
El Líbano resume el deterioro de la región. Desde marzo, los combates en ese país dejaron civiles muertos, localidades desocupadas y destrucción masiva. Incluso siete cascos azules de las Naciones Unidas perdieron la vida. Guterres pidió una solución diplomática basada en la soberanía libanesa y resumió su mensaje de forma contundente: "No más ataques. No más excusas".
Para el jefe de la ONU, ninguna paz duradera en Oriente Medio será posible sin resolver el conflicto israelo-palestino. Planteó la solución de dos Estados independientes como "la única vía creíble para avanzar". Sin embargo, el cuadro que presentó es sombrío: ocho meses después de un anuncio de alto el fuego en Gaza, el enclave sigue en crisis humanitaria, la ayuda sigue bloqueada y el gobierno israelí anunció planes de controlar el 70% del territorio. Guterres exigió levantar las restricciones a la ayuda y dejó clara su posición: "La ayuda humanitaria nunca debe servir como moneda de cambio". También denunció la expansión de asentamientos en Cisjordania y la violencia de colonos, advirtiendo que esto hace inviable la creación de un futuro Estado palestino.
Otra preocupación central es la guerra indirecta entre Irán y Estados Unidos. Los ataques y contrataques de los últimos días pusieron en riesgo un alto el fuego que estaba en vigor. "No debemos minimizar el riesgo de que los combates de menor intensidad degeneren en un conflicto generalizado", alertó. Las tensiones en el estrecho de Ormuz afectan directamente la navegación y disparan los precios globales de energía, creando una crisis económica que se propaga por el mundo.
Desde la perspectiva colombiana, el presidente Gustavo Petro ofreció su propia interpretación del conflicto. Sostuvo que "es la lucha por hidrocarburos lo que hace llevar los misiles sobre los pueblos, sobre bebés", conectando la competencia por recursos energéticos con el sufrimiento civil. También señaló la necesidad de regular globalmente la inteligencia artificial para evitar que intereses privados concentren poder tecnológico.
Guterres cerró con un llamamiento que suena más a urgencia que a esperanza. "El diálogo es nuestra mejor y única esperanza de paz", afirmó, agregando una advertencia final: "No hay alternativa. Y no hay tiempo que perder". La región sigue atrapada en ciclos de violencia, y mientras eso continúe, el resto del mundo siente las consecuencias.
Fuente original: ONU - Oriente medio



