Oración y fe: cómo la espiritualidad ayuda a manejar el miedo ante terremotos

Ante la ansiedad que generan los terremotos, muchas personas recurren a la oración como herramienta para encontrar calma. San Emigdio es considerado el patrono católico contra los desastres naturales, especialmente en regiones sísmicas como los Andes y la costa del Pacífico. Expertos señalan que las prácticas de meditación y oración ayudan a regular el estrés, permitiendo que las personas reaccionen de manera más organizada durante una emergencia.
Los recientes terremotos en Venezuela han dejado una huella de incertidumbre que trasciende fronteras. Aunque no estemos viviendo la tragedia de forma directa, estos eventos naturales nos recuerdan lo vulnerables que somos y la importancia de contar con planes de emergencia en casa. En momentos donde el pánico toma control, muchas personas buscan en la espiritualidad un refugio para encontrar serenidad y fortaleza interior.
En regiones de alta actividad sísmica como la cordillera de los Andes y la costa del Pacífico colombiana, las comunidades han desarrollado tradiciones religiosas específicas para enfrentar la angustia que generan estos fenómenos. San Emigdio de Ascoli se ha convertido en el referente más importante de la doctrina católica para estos momentos de crisis ambiental. Su origen se remonta a los primeros siglos cristianos: nació en el siglo III en Tréveris, inicialmente como pagano, pero tras convertirse al cristianismo fue perseguido por las autoridades y murió como mártir por mantener su fe.
El vínculo entre San Emigdio y la protección contra terremotos no surgió durante su vida, sino siglos después. Las crónicas eclesiásticas cuentan que tras el devastador terremoto de 1703 en Italia, la ciudad de Ascoli Piceno resultó milagrosamente salvada. Sus habitantes atribuyeron esto a la intercesión del santo, lo que consolidó un culto que se extendió progresivamente hacia América.
Los creyentes utilizan la oración no solo para pedir seguridad personal, sino como muestra de solidaridad con las víctimas, los rescatistas y las personas que han perdido todo. Una de las invocaciones más conocidas dice: "San Emigdio bendito, protector ante los temblores y las calamidades, te pedimos que cuides nuestros hogares, nuestras familias y nuestros caminos. Intercede por quienes sienten miedo, por quienes han perdido a sus seres queridos y por quienes aún esperan una señal de vida entre los escombros. Danos calma cuando la tierra se mueva, fortaleza para ayudar a quien lo necesite y esperanza para no rendirnos en los momentos más difíciles."
Expertos en gestión del riesgo y psicología de la salud coinciden en que, más allá de las creencias individuales, las prácticas de oración y meditación ayudan a regular las respuestas fisiológicas del cuerpo ante el estrés agudo. Esto facilita que las personas puedan reaccionar de manera más organizada al momento de evacuar o buscar refugio seguro. No se trata solo de un acto religioso, sino de una herramienta que calma la mente y prepara el cuerpo para actuar con claridad en situaciones de emergencia.
Fuente original: El Tiempo - Vida