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Once vecinos de Barrancabermeja luchan por salvar a los últimos manatíes del río Magdalena

Fuente: El Tiempo - Vida
Once vecinos de Barrancabermeja luchan por salvar a los últimos manatíes del río Magdalena
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En la ciénaga El Llanito de Barrancabermeja, un grupo de 11 pescadores y habitantes locales se dedica voluntariamente a proteger al manatí antillano, un mamífero en peligro de extinción que necesita agua profunda para sobrevivir. La construcción de represas y la variación en los niveles del agua han puesto en riesgo crítico a estos animales, obligando a la comunidad a alimentarlos y monitorearlos sin financiamiento externo. A pesar de los acuerdos con autoridades locales, aún faltan obras estructurales como un dique de verano para garantizar su protección.

A 30 minutos del centro de Barrancabermeja, en el corregimiento El Llanito, existe un humedal de casi 1.400 hectáreas donde habitan decenas de especies de fauna, entre ellas varios ejemplares del manatí antillano. Este mamífero acuático, que puede alcanzar tres metros y medio de largo y pesar 500 kilogramos, es un gigante en vías de extinción cuya supervivencia depende ahora de la dedicación de once vecinos que han tomado la responsabilidad en sus propias manos.

El manatí antillano cumple un rol vital en los ecosistemas de agua dulce. Funciona como un "jardinero natural" porque consume masas enormes de plantas acuáticas, mantiene los cuerpos de agua despejados y devuelve nutrientes al suelo a través de sus heces. Actúa como un indicador de la salud general del ecosistema. En Colombia habitan dos de las tres especies de manatíes que existen en el mundo, siendo el antillano el más grande del país. Se encuentran en ríos como el Sinú, el Atrato y el Magdalena, pero sus números han caído alarmantemente en las últimas dos décadas.

Todo cambió en 2019 cuando murió el primer manatí en la ciénaga, encallado por la falta de agua. Según Yelisa Potes, quien fundó la organización Guardianes del Manatí, el problema surgió después de la construcción de la represa Hidrosogamoso. "La represa también recibe agua del río Sogamoso. Al generarse esa producción, los niveles de la ciénaga se vienen a pique porque no sueltan agua, sino que la retienen para su proceso industrial, pese a que el manatí necesita tener profundidad", explicó Potes. Esa tragedia movilizó a la comunidad, que se reunió en el salón comunal para buscar soluciones.

Los Guardianes recorren la ciénaga los lunes, miércoles y viernes, con mayor frecuencia en épocas de sequía. A través de un grupo de WhatsApp coordinan quiénes saldrán a pescar para, en el mismo trayecto, asegurar que los manatíes tienen alimento suficiente. Cuando el nivel del agua es crítico, distribuyen pasto buchón, pasto alemán y canutillo en 24 puntos específicos del complejo cenagoso. De este trabajo empírico han aprendido patrones de comportamiento del animal y han identificado aproximadamente 20 ejemplares en la zona. Dalila Caicedo, bióloga marina y directora de la fundación Omacha, confirma que aunque el trabajo es sin financiamiento formal, "realizan un proceso preventivo fundamental al verificar si los animales están en peligro antes de que mueran".

Las amenazas son múltiples: niveles de agua irregulares, contaminación industrial, temporadas de calor intenso, cacería y tránsito imprudente de embarcaciones. Según registros de la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia, desde 2010 han muerto 31 manatíes, y en los últimos siete años 16 fallecieron solo en Barrancabermeja. Para Dalila Caicedo, cada muerte es crítica porque "su proceso reproductivo es muy lento, al menos cinco años para tener una cría, cualquier cifra de muertes es un golpe duro para la especie en Colombia".

Los Guardianes actúan sin recursos externos. Organizan recorridos turísticos en la ciénaga y con esos ingresos financian su labor. Han crecido de seis a once miembros activos y ahora preparan a 15 niños en un semillero ambiental para que continúen la protección. Sin embargo, dependen de voluntarios que presten embarcaciones y gasolina. En enero pasado, la Alcaldía de Barrancabermeja anunció un "Acuerdo empresarial para proteger al manatí", que incluía la construcción de un dique de verano para mantener profundidad constante en la ciénaga durante las temporadas secas. Pero hasta ahora no ha habido avances. Leonardo Granados, secretario de medio ambiente del municipio, argumentó que falta financiación y estudios técnicos previos.

Yelisa Potes resumió el sentir de la comunidad: "Nosotros estamos siempre a disposición, haya o no proyecto; haya o no recursos, seguimos haciendo nuestra labor. Ya llevamos más de cuatro años en esto". En canoas, sin subsidios y desde el voluntariado puro, estos once guardianes responden a lo que instituciones y empresas no han podido resolver: proteger una especie que no puede defenderse sola de un mundo humano que cada día la ahoga más.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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