OMS declara emergencia internacional por brote de ébola en África central sin vacuna disponible

La Organización Mundial de la Salud activó la alerta máxima de salud pública por la rápida propagación del virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo y Uganda. Hasta el momento se reportan más de 500 casos sospechosos y 130 muertes. La preocupación radica en que esta variante no tiene vacuna específica y los tratamientos disponibles solo funcionan para otras formas del ébola. El riesgo para viajeros es bajo, pero es alto para trabajadores de salud y familiares sin protección adecuada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional por el acelerado aumento de contagios de una mutación del ébola en la República Democrática del Congo y Uganda. La decisión se tomó después de que la entidad evaluara la situación con los gobiernos de ambos países africanos y confirmara que el escenario cumple con las condiciones necesarias para lanzar una alerta global prioritaria.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó su preocupación por "la celeridad y el volumen de la expansión del patógeno en territorio congoleño". Según los reportes del organismo internacional, se contabilizan más de 500 pacientes bajo sospecha y 130 decesos relacionados con la transmisión activa del virus. Para enfrentar esta situación, la OMS convocó al Comité de Emergencia, un equipo global de especialistas encargado de sugerir las medidas inmediatas para contener el avance de la enfermedad.
La alarma se concentra en el virus Bundibugyo, una variante específica para la cual no existen vacunas desarrolladas ni datos científicos suficientes sobre su capacidad real de propagación entre comunidades. Esto contrasta con otras variantes del ébola que ya cuentan con vacunas disponibles, lo que hace especialmente desafiante esta situación en África central.
El virus Bundibugyo pertenece a un grupo de agentes patógenos llamados ortoebolavirus, detectados inicialmente en 1976. Existen cuatro variantes que afectan a los humanos: el virus del Ébola, el virus Sudán, el virus del bosque de Taï y el virus Bundibugyo. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, el peligro para los viajeros generales es bajo, ya que la transmisión ocurre por contacto directo con fluidos corporales de personas contagiadas o fallecidas. El riesgo severo lo concentran los trabajadores médicos y familiares que atienden enfermos sin los protocolos de bioseguridad adecuados.
Los síntomas iniciales son lo que los CDC describen como manifestaciones "secas": fiebre, fatiga y dolores corporales, que pueden aparecer entre 2 y 21 días después de la exposición. A medida que avanza la enfermedad surgen las manifestaciones "húmedas", que incluyen diarreas, vómitos y hemorragias sin causa aparente.
Para el diagnóstico se requieren pruebas de sangre mediante reacción en cadena de la polimerasa (un análisis de laboratorio que detecta material genético del virus) o test de anticuerpos, siendo fundamental el aislamiento estricto de los sospechosos. Actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos solo autoriza los medicamentos Inmazeb y Ebanga para la variante zairense del ébola. Para el tipo Bundibugyo, según los CDC, la supervivencia de los afectados depende de cuidados de soporte esenciales como hidratación intravenosa, soluciones salinas y medicamentos para regular la presión arterial, controlar las fiebres y mitigar el dolor corporal.
Fuente original: El Tiempo - Salud