OMS advierte sobre riesgo de epidemias en Venezuela tras terremotos por falta de vacunas
La Organización Mundial de la Salud alertó que Venezuela enfrenta un peligro real de brotes de enfermedades prevenibles por vacunas, agravado por la baja cobertura de inmunización que ya existía antes de los terremotos. Las condiciones en refugios temporales, con hacinamiento y falta de agua potable segura, crean el escenario perfecto para la propagación rápida de contagios. Los hospitales están dañados y desbordados, sin recursos suficientes para responder a una crisis sanitaria adicional.
La catástrofe sísmica en Venezuela dejó más que solo ruinas físicas. Ahora enfrenta el país una amenaza invisible que podría ser tan devastadora como los terremotos: el riesgo de que se disparen epidemias de enfermedades que se pueden prevenir con vacunas. Así lo advierten desde la Organización Mundial de la Salud.
El problema no es nuevo, pero sí se agravó tras los temblores. Ciro Ugarte, director de Emergencias de la Organización Panamericana de la Salud, explicó que la cobertura de vacunas contra enfermedades como el sarampión ya era insuficiente antes de la emergencia. Ahora, con miles de personas desplazadas y hacinadas en refugios temporales, la probabilidad de nuevos contagios se multiplicó. El hacinamiento es perfecto para que virus y bacterias se propaguen sin freno.
La escasez de agua potable agrava el panorama aún más. Según los expertos de la OPS, aún no ha sido posible garantizar la calidad del agua en las zonas más afectadas. Eso significa que enfermedades transmitidas por agua contaminada, como la diarrea y otras infecciones, podrían convertirse en un problema masivo en los próximos días.
Como respuesta, la OPS trabaja en campañas de vacunación dirigidas específicamente a los refugios y comunidades más golpeadas, además de reforzar la vigilancia para detectar a tiempo enfermedades transmitidas por mosquitos y otros vectores.
Pero hay más. Cuando los equipos de la OPS inspeccionaron ocho centros de salud, encontraron que todos necesitaban apoyo urgente, y tres presentaban daños estructurales graves. El hospital José María Vargas en Caracas está en situación crítica: tiene 96 pacientes en una sala diseñada para ocho camas, y las reservas del banco de sangre están prácticamente agotadas. En La Guaira, el Hospital Rafael Medina Jiménez vio reducida su capacidad de 108 a apenas 35 camas. En total, 22 centros de salud reportan deficiencias graves.
El sistema de salud venezolano, ya frágil antes de la catástrofe, quedó debilitado. Y mientras lucha por atender a los heridos y desplazados, ahora debe prepararse también para contener brotes de enfermedades que, en condiciones normales, estarían bajo control.
Fuente original: Diario del Norte