Nuevo ataque con dron en Briceño deja más desplazados en Antioquia
Un artefacto explosivo lanzado desde un dron impactó el corregimiento Las Auras en Briceño, detonando cerca de una capilla y una escuela. El ataque agudiza la crisis humanitaria en la zona, donde más de 500 personas ya han sido desplazadas por enfrentamientos entre disidencias del Frente 36 y el Clan del Golfo. Autoridades advierten que el número de afectados podría aumentar en las próximas horas.
La violencia no da tregua en Briceño. Un nuevo ataque golpeó el corregimiento Las Auras cuando presuntos disidentes del Frente 36 dejaron caer un explosivo desde un dron que detonó muy cerca de una capilla y la escuela local. El incidente marca otro episodio más en la escalada de violencia que mantiene a la región bajo tensión constante.
Lo preocupante es que este ataque ocurre en medio de una crisis humanitaria ya existente. Más de 500 personas han tenido que abandonar sus hogares y parcelas en Antioquia por las disputas entre grupos ilegales, en este caso principalmente entre el Frente 36 y el Clan del Golfo. Son campesinos que pierden sus tierras, sus posesiones y su tranquilidad, forzados a huir de la violencia.
La situación ha llegado a niveles que exigen respuesta inmediata. Un consejo de seguridad fue convocado para atender la crisis. El general Luis Eduardo Martínez, secretario de Seguridad de Antioquia, fue tajante en sus críticas: "No podemos seguir tratando la situación de Briceño con pañitos de agua tibia, y la mesa de diálogo con ese grupo armado ilegal, diciendo que los audios de amenaza de otros grupos armados ilegales, cuando allí solo está el frente 36 y el Clan del Golfo". Sus palabras reflejan la frustración ante lo que considera medidas insuficientes.
Por su parte, William Londoño Urrego, secretario General y de Gobierno de Briceño, fue directo en sus palabras: "Se presenta una nueva crisis humanitaria en Briceño, a raíz de un desplazamiento, debido a las amenazas". Esta declaración subraya la dimensión humana del conflicto: familias enteras en movimiento, comunidades fragmentadas, vidas suspendidas.
Lo más inquietante es que no se descarta que la cifra de desplazados siga creciendo en las próximas horas. Mientras no haya una estrategia clara de seguridad en la zona, los civiles seguirán pagando el precio más alto de la guerra entre bandas criminales.
Fuente original: Telemedellín
