Nacen 26 pollos en huevos artificiales impresos en 3D: el primer paso hacia resucitar especies extintas

Colossal Biosciences logró incubar polluelos completos en cáscaras sintéticas impresas en 3D con membranas de silicona que replican la función de un huevo natural. El verdadero objetivo es resucitar especies extintas como el moa gigante de Nueva Zelanda. Pero científicos advierten que el avance es impresionante pero incompleto, y cuestionan si esto es ético sin resolver primero dónde vivirían estos animales.
Parece un guión de película de ciencia ficción, pero sucedió esta semana en un laboratorio de Texas. Colossal Biosciences, la empresa que promete traer de vuelta al mamut lanudo y al lobo gigante, anunció el nacimiento de 26 polluelos desarrollados completamente fuera del cuerpo de una gallina. Los embriones crecieron en cáscaras sintéticas impresas en 3D, lo que representa un salto considerable en ingeniería biológica.
El proceso es más complejo de lo que parece. Los científicos diseñaron estructuras de polímero que imitan tanto la porosidad como la resistencia de un huevo real. Luego colocaron embriones fertilizados naturales dentro de estas cáscara artificiales y los metieron en incubadoras de precisión. La magia está en una membrana de silicona que transfiere oxígeno exactamente como lo hace la cáscara de verdad, mientras que el calcio se suministra externamente para que los huesos se desarrollen. Por primera vez, los investigadores pudieron observar el crecimiento del embrión en tiempo real, algo que la naturaleza normalmente mantiene oculta.
Ben Lamm, el CEO de la empresa, explicó el objetivo detrás del experimento: "Queríamos crear algo que la naturaleza ha desarrollado bastante bien, mejorarlo, hacerlo escalable e incluso más eficiente". Pero aquí viene lo interesante: los pollos son apenas el entrenamiento. El verdadero premio es el moa, un ave gigante de Nueva Zelanda desaparecida hace 600 años. Este animal pesaba unos 230 kilos y ponía huevos 80 veces más grandes que los de una gallina. Ninguna especie viva podría incubar naturalmente un huevo así. Con esta tecnología, Lamm espera poder gestar embriones de especies extintas o en peligro crítico sin necesidad de madres sustitutas. "No queríamos esperar hasta estar listos para dar a luz a un moa gigante. De hecho, queríamos empezar a trabajar en los desafíos de ingeniería para la gestación subrogada y el nacimiento ahora mismo", aseguró.
Sin embargo, la comunidad científica no celebra tan rápido. El anuncio aún no ha pasado por revisión de pares en revistas especializadas, lo que significa que otros expertos no han validado independientemente los resultados. Vincent Lynch, biólogo evolutivo de la Universidad de Buffalo, fue directo en su crítica: "Eso no es un huevo artificial porque se le han añadido todas las demás partes que lo componen. Es un cascarón de huevo artificial". Según él, la cáscara artificial solo cumple parte de la función, pero no reemplaza los órganos internos temporales que alimentan naturalmente el embrión.
Las preguntas éticas también pesan. Arthur Caplan, bioeticista, planteó una duda fundamental: "El gran desafío es: ¿en qué entorno vivirá este animal?". Es un punto que comparte Nicola Hemmings, investigadora de la Universidad de Sheffield, quien sugiere que sería más ético enfocarse en preservar especies que todavía viven en el planeta antes de jugar con las extintas.
Por ahora, los 26 polluelos parecen estar sanos en los laboratorios texanos. Independientemente de lo que piense la ciencia conservadora, la tecnología ya cruzó una línea que antes parecía imposible de traspasar.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología

