Murió Germán Vargas Lleras: el político que sobrevivió a bombas pero no al cáncer

Germán Vargas Lleras falleció este viernes a los 64 años por un tumor cerebral que padecía desde hace tiempo. El exvicepresidente (2014-2018) sobrevivió a múltiples atentados con explosivos en 2002 y 2005, a un accidente aéreo en 2012, y fue una de las figuras políticas más poderosas del país durante el gobierno Santos. No alcanzó a ser candidato presidencial nuevamente, como lo fue en 2010 y 2018, porque su batalla contra el cáncer se intensificó en los últimos meses.
Un capítulo cerrado en la política colombiana. Germán Vargas Lleras, una de las figuras más controvertidas e influyentes de las últimas décadas, murió este viernes a los 64 años víctima del tumor cerebral que lo aquejaba desde hace años. Hace poco más de un mes, el exvicepresidente aún concedía entrevistas expresando su preocupación por el futuro del país. En conversación con EL COLOMBIANO señalaba que "Si la oposición llega dividida a 2026, no nos lo perdonaría el país". Desde Cambio Radical, su partido, habían insistido hasta finales del año pasado en que participara en las próximas elecciones presidenciales, como ya lo había hecho en 2010 y 2018. Pero la enfermedad terminó venciendo los planes políticos de un hombre acostumbrado a ganar batallas.
La historia de Vargas Lleras es la de alguien que pareció tener una cita constante con la muerte. La primera vez fue el 13 de diciembre de 2002, cuando abrió lo que parecía ser un regalo de Navidad en su oficina del Congreso. Era un libro bomba. La detonación le destrozó tres dedos de la mano derecha y le dejó quemaduras en el rostro. En ese momento era senador y uno de los principales opositores a las Farc. Años después recordaría el momento con crudeza: "Solo recuerdo un ruido demencial, un dolor infinito y mucha sangre. Mi mano derecha quedó, literalmente, colgando de un hilo y los dedos meñique, anular y parte del medio volaron en mil pedazos".
Tres años después, la muerte lo buscó nuevamente. El 10 de octubre de 2005, cuando salía de Caracol Radio en Bogotá alrededor de las 11:15 de la noche, un carro bomba explotó cerca de su caravana. Nueve personas resultaron heridas, entre ellas varios de sus escoltas, pero Vargas Lleras volvió a escapar ileso. Décadas después, en 2020, Rodrigo Londoño, conocido como "Timochenko" y exjefe de las Farc, reconocería públicamente que su guerrilla había planeado y ejecutado aquel ataque. Luego vendría otro susto en 2012 cuando, siendo ministro de Vivienda, el helicóptero en el que viajaba perdió altura sobre Sandoná en Nariño y estuvo segundos de caer sobre viviendas. Una maniobra del piloto evitó la tragedia.
Esos atentados no lo moderaron, sino que lo radicalizaron. Vargas Lleras era nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo, pero decidió forjarse su propio camino. A los 18 años se acercó al liberalismo de Luis Carlos Galán y eligió la disidencia cuando muchos esperaban que simplemente heredara el poder político de su familia. Fue concejal de Bojacá, luego de Bogotá, y cuatro periodos consecutivos senador entre 1994 y 2008. En los años más duros del conflicto armado, fue de los primeros liberales en respaldar a Álvaro Uribe cuando este aún tenía poco apoyo.
El punto más alto de su carrera llegó como vicepresidente del gobierno de Juan Manuel Santos entre 2014 y 2018. Aunque constitucionalmente la Vicepresidencia no tendría funciones ejecutivas amplias, Santos le delegó buena parte del poder operativo del Estado. Vargas Lleras se convirtió en el rostro visible de megaproyectos como el programa de vivienda "Mi casa ya", que entregó cerca de 1,5 millones de soluciones habitacionales, y las autopistas de cuarta generación, que conectaron regiones aisladas durante décadas. En departamentos como Chocó, La Guajira, Putumayo, Guaviare y Caquetá llegó con anuncios de carreteras, colegios, hospitales y sistemas de agua. Su marca personal fue la eficiencia y los resultados concretos.
Sin embargo, sus ambiciones presidenciales nunca se concretaron. Lanzó candidaturas en 2010 y 2018 sin éxito. Incluso tras romper con Uribe por su intento de nueva reelección, siguió soñando con llegar a la Casa de Nariño, pero la enfermedad no lo permitió. En los últimos años enfrentó un meningioma, un quiste hepático, una apendicitis y luego el tumor cerebral que lo llevó a tratamientos tanto en Estados Unidos como en la Fundación Santa Fe de Bogotá.
Vargas Lleras fue un hombre de carácter fuerte, directo, a veces autoritario. Algunos lo veían como la expresión de la eficiencia administrativa, otros como la dureza del poder político tradicional. Su exesposa Luz María Zapata contaba que aunque le apasionaba la política, sabía desconectarse para estar con su familia, que le gustaba cocinar y escuchar música. Su hija Clemencia fue su gran sueño, pero ni siquiera ella, siendo bailarina profesional, logró que Germán bailara alguna vez.
En su libro "Hacer, cumplir, avanzar", publicado en 2018, resumió su vida de sobrevivencias así: "Por suerte o por la Divina Providencia, en varios episodios logré salvar mi vida solo por fracciones de segundos... o de centímetros". Esta vez, la muerte no lo dejó escapar. El presidente Petro reconoció su partida con estas palabras: "Tanto en el senado como en campaña se comportó como un gladiador. En general contradictor mío, lamento que su seriedad en el debate desaparezca".
Fuente original: El Colombiano - Colombia

