Mujeres en juntas directivas: de 15% a 25,6% en ocho años, pero falta más
La participación de mujeres en las juntas directivas colombianas creció de 15% en 2018 a 25,6% a mitad de 2025, según datos del Cesa. Aunque hay avance, solo 17 mujeres son CEO en Colombia y el cambio sigue siendo lento comparado con otros países. Empresas con equilibrio de género en directivas tienen mejor desempeño financiero, innovación y gestión de riesgos.
En estos días en que las empresas están reorganizando sus juntas directivas, un debate importante toma fuerza: dónde están las mujeres en la cúpula del poder empresarial colombiano. Los números muestran progreso, pero también visibilizan un camino que aún falta por recorrer.
Hace ocho años, solo una de cada seis personas en las juntas directivas era mujer. Hoy, esa proporción mejoró a casi una de cada cuatro. Según el Centro de Estudios en Gobierno Corporativo del Cesa, Cegc, a mitad de 2025 las mujeres ocupaban 25,6% de estos cargos, una mejora de 2,6 puntos porcentuales respecto a 2024. María Andrea Trujillo, codirectora del Cegc, explicó que "la tendencia se consolida hacia el incremento de la participación de la mujer en posiciones de liderazgo bajo una apuesta consistente y de largo plazo por parte de los tomadores de decisiones, lo que refleja el entendimiento del caso de negocio detrás de esta práctica organizacional y la legitimidad de trabajar por el cierre de brechas en nuestra sociedad".
Pero aquí viene la realidad que duele: cuando se mira a quién toma las decisiones más importantes, la brecha se agranda. En Colombia solo hay 17 mujeres CEO (directoras generales), lo que representa apenas 13,2% del total. La mayoría de las grandes empresas sigue siendo liderada por hombres, y el último año ni siquiera hubo aumento en esta cifra.
¿Por qué importa esto? Porque las cifras y las consultorías internacionales lo confirman: empresas con juntas directivas balanceadas no solo son más justas, son más rentables. Según McKinsey & Company y Boston Consulting Group, las compañías con equilibrio de género tienen hasta 25% más probabilidades de obtener un desempeño financiero superior al de su industria. Además, sus equipos innovan más: registran ingresos por innovación 19% más altos.
Hay un argumento más que cala hondo en tiempos de turbulencia: la diversidad fortalece la capacidad de respuesta ante crisis. Cuando hay equilibrio de género en la toma de decisiones, los equipos anticipan mejor las amenazas, reducen el sesgo del "pensamiento de grupo" y responden con más agilidad a los entornos volátiles. En otras palabras, una junta diversa gestiona mejor los riesgos.
El desafío para Colombia es que, aunque hemos avanzado, vamos lento. De seguir al ritmo actual, tardaríamos décadas en lograr el objetivo: que entre 40% y 60% de los puestos en juntas directivas sean ocupados por mujeres. En estos momentos, cuando se reconfiguran los liderazgos empresariales, hay un llamado claro desde los expertos: las compañías deben evaluar si su actual composición les permite realmente entender la complejidad del entorno. Una junta sin mujeres, o casi sin ellas, es por definición una junta que está mirando el mundo con un solo ojo. Y eso, en el negocio, es un lujo que ya no se puede permitir.
Fuente original: La República - Emprendimiento