Muere jefe militar de Hamás en bombardeo israelí durante la tregua; ONU denuncia ejecuciones de civiles en Gaza

Israel mató al jefe de las Brigadas Qassam, Mohammed Odeh, en un ataque aéreo pese al alto el fuego declarado en Gaza. La ONU alertó que un tercio de los palestinos asesinados durante la tregua murieron simplemente por acercarse a la "línea amarilla", una frontera imaginaria controlada por tropas israelíes cuya ubicación ni siquiera está clara para los civiles. En medio de esta violencia continua, los palestinos viven un Eid al-Adha sombrío, sin seguridad y sin poder celebrar como se acostumbra.
El jefe del brazo armado de Hamás, Mohammed Odeh, fue despedido por decenas de palestinos el pasado miércoles en una procesión fúnebre en Gaza, un día después de que un bombardeo israelí lo matara junto a su esposa y dos de sus hijos. El ataque aéreo, perpetrado mientras supuestamente rige un cese al fuego en el enclave, dejó al menos cinco muertos y 12 heridos según reportes de hospitales locales. Israel confirmó la operación a través de su ministro de Defensa, Israel Katz, quien aseguró que Odeh dirigía la división de inteligencia de Hamás en el momento de los ataques del 7 de octubre de 2023.
Este asesinato se suma a una larga lista de golpes contra el liderazgo de Hamás. Desde que comenzó su ofensiva en Gaza, Israel ha matado a más de 40 líderes y comandantes del grupo islamista. Hace poco más de una semana, el predecesor de Odeh, Izz al-Din al-Haddad, también murió en un bombardeo contra un edificio de apartamentos. Pese a la supuesta tregua y a las negociaciones para implementar el plan de cese al fuego del presidente Donald Trump, estos asesinatos continúan. Un familiar del fallecido, Abu Al-Abd Odeh, aseguró que "la lucha del pueblo palestino continuará en todos los niveles", rechazando la idea de que estas muertes detengan la resistencia.
Lo más preocupante, según la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, es un patrón "alarmante" de muertes civiles que aparentemente ocurren simplemente por proximidad a la llamada "línea amarilla". Esta es una frontera imaginaria que Israel ha establecido de facto en Gaza, marcada apenas con bloques de hormigón en algunos tramos, que delimita la zona ocupada por tropas israelíes. Lo inquietante es que esa línea no está claramente definida, se mueve constantemente y hoy abarca casi dos tercios del enclave palestino. "Nadie sabe con certeza dónde empieza, dónde termina, cómo se extiende ni cuándo lo hace", declaró Ajith Sunghay, jefe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los Territorios Palestinos ocupados.
Los datos son escalofriantes. Desde que comenzó la tregua en octubre de 2025 hasta febrero pasado, se han verificado 453 asesinatos de palestinos durante esta supuesta paz. De estos, 152 corresponden a personas que simplemente se acercaron a la "línea amarilla", incluyendo 102 hombres, 15 mujeres, 24 niños y 11 niñas. Sunghay advirtió que "la información disponible suscita serias preocupaciones de que el ejército israelí esté disparando y matando a presuntos civiles simplemente por su proximidad a la llamada 'línea amarilla', lo que constituiría asesinatos ilegales y, por lo tanto, crímenes de guerra". Según las autoridades de Gaza, al menos 910 palestinos han sido asesinados en ataques israelíes durante estos 227 días de aparente tregua, mientras que más de 2.700 resultaron heridos.
En este contexto de violencia incesante, los palestinos intentan celebrar el Eid al-Adha, su festividad más importante, pero la atmósfera es de angustia y devastación. Alrededor del 90% de los dos millones de habitantes de Gaza ha perdido sus hogares y la mayoría vive en tiendas de campaña o refugios temporales. "Esto no es Eid… estamos muertos", expresó Mahmoud Saqer, un desplazado de Khan Younis, a agencias internacionales. La celebración que debería estar marcada por reuniones familiares, banquetes y sacrificios de animales se ha convertido en rezos al aire libre entre ruinas de mezquitas y casas destruidas. Alaa Abu Mahani, quien intentó rezar en la plaza Saraya de la capital gazatí, describió este como "el peor Eid porque no hay seguridad, no hay tregua, y los ataques son más duros que durante la guerra". Agregó que ni siquiera pueden hacer los sacrificios tradicionales porque los animales son prohibitivamente caros, y dependen nuevamente de comida enlatada. Ahmed Adiab resume así el deterioro: "En años anteriores, el primer año, era más llevadero, había algunos sacrificios. El año siguiente hubo menos, pero este Eid no hay sacrificios en absoluto, ni siquiera carne congelada o refrigerada que pueda servir como alternativa".
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



