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Meléndez alerta: subir el salario mínimo en exceso lastima a los trabajadores más pobres

Fuente: El Tiempo - Economía
Meléndez alerta: subir el salario mínimo en exceso lastima a los trabajadores más pobres
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Marcela Meléndez, nueva directora de Fedesarrollo, advierte que el aumento del 23,7% del salario mínimo puede aumentar la informalidad y perjudicar a los trabajadores de menores ingresos. La economía colombiana creció apenas 2,6% el año pasado, cifra que considera "terriblemente mediocre". Para ella, el próximo gobierno debe enfrentar cuatro retos prioritarios: la crisis fiscal, la salud, el sector energético y la productividad, incluyendo la posibilidad de acudir al Fondo Monetario Internacional.

Marcela Meléndez llegó hace pocos días a la dirección de Fedesarrollo como la primera mujer en los 55 años de historia de este influyente centro de investigación económica. Su entrada coincide con uno de los momentos más difíciles que ha atravesado la economía colombiana en décadas. Mientras el consumo de las familias se mantiene relativamente fuerte, crecen las alarmas por la salud de las finanzas públicas, la caída de las inversiones de los empresarios y los efectos del aumento acelerado de los salarios en los precios y el desempleo.

Con apenas días en el cargo, Meléndez ya tiene claro su diagnóstico de los problemas que heredará el próximo gobierno. Y uno de los temas que más la preocupa es la decisión del gobierno de aumentar el salario mínimo en 23,7 por ciento para este año. Aunque muchos ven esto como una victoria para los trabajadores, ella advierte que la realidad es más complicada. "Hay una mentira que ha estado sobre la mesa en nuestro país, y es que cuando uno mejora el salario mínimo mejora la condición de todos los trabajadores. Eso no es cierto. Un aumento excesivo del salario mínimo perjudica a muchos trabajadores del país porque la mitad de ellos ganan menos que el salario mínimo, y un porcentaje alto gana la mitad o menos." Su preocupación es que empresarios pequeños tendrán aún más dificultades para contratar legalmente, lo que empuja a más gente a trabajar sin protección en la informalidad, justo donde está la mayoría de los trabajadores más vulnerables.

El crecimiento económico de 2,6% que reportó el país el año pasado también encendió las alarmas. Meléndez considera que es una cifra "terriblemente mediocre" para un país que necesita despegar. El problema, explica, es que ese crecimiento se basa principalmente en el gasto de las familias, mientras que sectores clave como la minería, la energía y la construcción están estancados. Peor aún, la inversión privada está cayendo dramaticamente, lo que amenaza el crecimiento futuro.

Para Meléndez, elevar la productividad debería ser el gran debate nacional, pero brilla por su ausencia en las propuestas de los candidatos presidenciales. A corto plazo, dice, hay que eliminar regulaciones innecesarias que frenan a los negocios. A largo plazo, todo depende de mejorar la educación y apostar por la innovación. "Tenemos que cambiar el chip rentista que tienen en la cabeza muchos empresarios que se preocupan ante todo por mantener su cuota en el mercado nacional, y pensar de una vez por todas en competir con eficiencia y tecnología."

Pero hay un factor que pocos hablan: la inseguridad frena la inversión. Cuando hay territorios donde no hay Estado o existe riesgo de extorsión, los empresarios simplemente no invierten. La inversión del país ha caído de 23% a 16% del producto interno bruto (el total de lo que produce Colombia) en los últimos años, y Meléndez subraya que la incertidumbre sobre las reglas del juego es una causa central.

Preguntada sobre los retos más urgentes, Meléndez identifica cuatro. Primero, la crisis de las finanzas públicas: hay un desfase creciente entre lo que entra y lo que gasta el gobierno, lo que hace que cada vez pedir dinero prestado sea más caro. Segundo, reorganizar el sistema de salud. Tercero, tomar decisiones sobre inversión en el sector energético. Y cuarto, estructuralmente, recuperar el crecimiento y la productividad, lo que exige recuperar la seguridad.

Sobre la tributación, es directa: "Esa posición no me parece realista" cuando candidatos dicen que no necesitan una reforma tributaria. Para ella, incluso para bajar impuestos habría que reformar el sistema que hoy está lleno de parches. En cuanto a los impuestos al patrimonio que ha discutido el gobierno, cree que no debería tocarse el de las empresas porque afecta su capacidad de invertir. Pero sí apoya que las personas con mayores ingresos contribuyan más: "quienes estamos en la parte más alta de la distribución del ingreso tenemos que contribuir más y entender que con los impuestos uno compra civilización."

Meléndez va incluso más lejos: sugiere que Colombia debería considerar seriamente acudir al Fondo Monetario Internacional. "Si yo fuera la próxima ministra de Hacienda, estaría llamando una misión del Fondo Monetario sin miedo, poniendo el problema sobre la mesa." La idea no es que el FMI nos rescate, sino que ayude a trazar un camino de solución que le permita al país ganar tiempo mientras hace cambios más profundos.

Fuente original: El Tiempo - Economía

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