Medicamentos innovadores tardan casi seis años en llegar a América Latina tras su aprobación global

Un informe presentado en el Fifarma Annual Summit revela que los pacientes latinoamericanos esperan en promedio 5,7 años para acceder a medicamentos innovadores después de su aprobación en Estados Unidos o Europa. Solo el 34 por ciento de los tratamientos aprobados globalmente tiene cobertura en sistemas públicos de salud de la región, mientras que el subfinanciamiento y la fragmentación regulatoria profundizan las inequidades en el acceso. El estudio analiza diez países que concentran más del 80 por ciento de la población latinoamericana.
Los pacientes de América Latina enfrentan esperas prolongadas para recibir medicamentos innovadores. Según el informe Fifarma Patient W.A.I.T. Indicator 2026, presentado esta semana en el Fifarma Annual Summit en Brasilia, transcurren en promedio 5,7 años entre la aprobación de un fármaco en Estados Unidos o Europa y su llegada efectiva a los pacientes de la región. El documento fue elaborado por la consultora IQVIA en alianza con la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica y analiza el acceso a tratamientos en diez países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, México, Panamá y Perú.
El estudio evaluó 447 nuevas sustancias aprobadas entre 2014 y 2025 en cinco áreas terapéuticas principales: oncología, inmunología e inflamación, sistema nervioso central, enfermedades cardiometabólicas y enfermedades huérfanas (trastornos muy raros que afectan a pocos pacientes). Los números son preocupantes: solo el 60 por ciento de estas moléculas cuenta con aprobación regulatoria en al menos uno de los países analizados, y apenas el 34 por ciento tiene algún nivel de cobertura en sistemas públicos de salud. Un 27 por ciento adicional está disponible únicamente en el mercado privado, limitando el acceso a quienes pueden pagarlo de su bolsillo.
El proceso de aprobación en la región consume tiempo considerable. Transcurren aproximadamente 36 meses entre la aprobación global y la autorización en un país latinoamericano. A esto se suman otros 32 meses hasta que el medicamento está realmente disponible para los pacientes, sumando un total de 68 meses. Panamá registra el mayor retraso con 91 meses, mientras Argentina presenta el menor con 63 meses.
La crisis se profundiza cuando se analiza la adopción de terapias recientes. Menos de la mitad de los medicamentos aprobados desde 2021 alcanza disponibilidad pública en algún país de la región, y para aquellos aprobados en 2024 y 2025 la disponibilidad pública es prácticamente nula. Mientras el número de moléculas aprobadas globalmente crece anualmente un 3 por ciento, la capacidad latinoamericana para incorporarlas ha colapsado: la tasa de adopción regional cayó de 73 por ciento en 2014-2019 a apenas 8 por ciento en 2025.
El informe identifica el subfinanciamiento como factor crítico. El gasto público en salud en América Latina alcanza el 4,4 por ciento del PIB, por debajo del 6 por ciento recomendado para garantizar cobertura universal. En medicamentos innovadores específicamente, la región invierte 0,19 por ciento del PIB frente a 0,44 por ciento en economías desarrolladas. Esta brecha varía según la enfermedad: en cardiometabólico la diferencia es 67 por ciento inferior al promedio de países de la OCDE, mientras en sistema nervioso central llega a 75 por ciento.
Las disparidades también son geográficas. Brasil lidera en aprobaciones regulatorias, mientras México encabeza la disponibilidad en sistemas públicos, seguido por Colombia y Perú. Argentina y Brasil, paradójicamente, muestran mayor disponibilidad total pero mayor dependencia del sector privado, profundizando las inequidades. En oncología y cardiometabólico hay más opciones disponibles, pero cerca del 28 por ciento de tratamientos oncológicos permanece restringido al mercado privado.
Pese al panorama desalentador, el informe sugiere oportunidades. Los cambios geopolíticos recientes y presiones sobre precios en mercados desarrollados están llevando a las farmacéuticas a repensar sus estrategias globales. América Latina podría posicionarse como mercado relevante si fortalece marcos regulatorios, mejora financiación y avanza en cooperación regional. Sin estas reformas estructurales, advierten los expertos, la brecha entre los avances científicos y su llegada a los pacientes latinoamericanos continuará ampliándose, con consecuencias directas en la salud de millones de personas.
Fuente original: El Tiempo - Salud