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Medellín transforma la rehabilitación con prótesis inteligentes y sistemas de datos médicos

Fuente: El Colombiano - Tecnología
Medellín transforma la rehabilitación con prótesis inteligentes y sistemas de datos médicos
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En Medellín está ocurriendo una transformación silenciosa en cómo se rehabilitan las personas con discapacidad motora. Prótesis que leen el terreno en milisegundos, trajes que modulan la actividad muscular y plataformas digitales que integran datos clínicos están cambiando la forma en que médicos y pacientes se encuentran. Pero el verdadero reto no está solo en la tecnología: es garantizar que funcione en el tiempo, que se mantenga y que no quede abandonada en un consultorio.

En la unidad de cuidados intensivos del Hospital Alma Máter, mientras los monitores emiten su murmullo constante, algo importante está ocurriendo: cada cifra de presión arterial, cada latido del corazón, se convierte en datos que un sistema organiza y analiza en tiempo real. No es ciencia ficción. Es la forma en que la rehabilitación está cambiando en Medellín, sin grandes anuncios, dentro de las rutinas diarias de los hospitales.

Lo curioso es que aunque Colombia cuenta hoy con tecnología de punta en rehabilitación, el sistema de salud sigue teniendo un problema muy antiguo. Entre 2,6 y 2,65 millones de personas viven con discapacidad en el país, según el DANE y datos del Gobierno. Alejandro Hernández, director de información médica del Hospital Alma Máter y profesor de la Universidad de Antioquia, lo explica mejor que nadie: "En Colombia, la rehabilitación sigue siendo uno de los eslabones más frágiles del sistema de salud, especialmente para las personas con discapacidad motora". Pero no es por falta de aparatos. El problema real es que "el paciente entra, sale, vuelve a entrar. La información se fragmenta. El médico pasa más tiempo organizando datos que mirando a la persona".

En Medellín, la transformación comienza por cómo se gestiona la información. En consulta externa, mientras el paciente habla, el médico escribe en la pantalla. La conversación se interrumpe constantemente. Ahora entran en juego los escribas médicos digitales: sistemas que escuchan, transcriben y generan un resumen estructurado de la cita, reduciendo el tiempo que el médico pasa frente al computador. Pero Hernández es cauteloso. "Estos sistemas necesitan grandes modelos de lenguaje. Muchos funcionan en centros de datos fuera del país. La información viaja, se procesa y regresa. Por eso somos muy cuidadosos. La gobernanza de datos es clave. La privacidad del paciente está primero".

En hospitalización y unidades de cuidados intensivos, el desafío es aún más complejo. Los pacientes generan datos de forma continua: imágenes diagnósticas, signos vitales, resultados de laboratorio, texto clínico. El hospital trabaja con sistemas que organizan toda esa información para que el médico no tenga que buscar resultado por resultado. Incluso están en fase experimental explorando cómo llegar a predicciones en tiempo real que ayuden a anticipar riesgos antes de que ocurran.

Pero esta capa digital invisible es lo que sostiene, en la práctica, la llegada de tecnologías físicas más visibles. En Medellín operan prótesis inteligentes, órtesis y dispositivos de neuromodulación que son cada vez más sofisticados. Ottobock, una empresa alemana de más de cien años, opera en la ciudad a través de Orthopraxis con un portafolio que incluye pies de fibra de carbono, rodillas mecatrónicas, codos mioeléctricos y manos con función independiente en los dedos. Todos incorporan sensores y microprocesadores que leen el movimiento y ajustan la respuesta. Pero Derly Patricia Martínez, gerente de desarrollo de negocios para Latinoamérica, es clara: "La tecnología es un medio para apoyar el trabajo clínico, no un fin en sí mismo".

Lo práctico viene después. Juan Manuel Guevara, especialista en medicina física y rehabilitación, explica que todo empieza en medicina general. De ahí el paciente va a fisiatría, donde se realiza un análisis clínico, técnico y biomecánico que define qué ayuda realmente necesita. "La formulación es una decisión clínica, no un catálogo". Luego llega la parte frustrante: la autorización administrativa. Algunos dispositivos están incluidos en el plan de beneficios. Otros requieren pasar por Mipres y juntas de expertos antes de que la EPS autorice. Este proceso, muchas veces, define el ritmo de toda la rehabilitación.

Una tecnología menos conocida pero con impacto creciente es la neuromodulación no invasiva. El Exopulse Mollii Suit es un traje diseñado para manejar la espasticidad, una alteración neurológica que limita el control voluntario del movimiento. En Colombia, 24 pacientes ya han sido tratados. El traje emite un estímulo eléctrico muy específico que relaja los músculos que se contraen involuntariamente y estimula los que no responden. Después de sesenta minutos de estimulación, la espasticidad disminuye. En los casos seguidos en Colombia, los resultados han sido notables: reducciones del 50 % al 75 % en espasticidad, con mejoras en el control motor y la marcha.

Lo real ocurre después, cuando el cuerpo vuelve a la ciudad. En Medellín, caminar es complicado: andenes con desniveles, pendientes abruptas, escalones sin señalización. Para alguien con una prótesis convencional, cada variación del terreno es un riesgo. Las rodillas mecatrónicas funcionan diferente. Incorporan más de ocho sensores que evalúan simultáneamente la velocidad del paso, el ángulo de la rodilla, la carga de peso y la distancia con el piso. "La rodilla bloquea o libera el movimiento según lo que esté pasando", dice Guevara. Todo ocurre en milésimas de segundo. Esto permite enfrentar escaleras, planos inclinados y desniveles sin perder estabilidad.

Pero aquí viene el verdadero reto: la sostenibilidad. En Colombia, es común que dispositivos de alta tecnología funcionen bien los primeros meses y luego queden inutilizados por falta de repuestos, mantenimiento o personal capacitado. Guevara reconoce que "no es un problema exclusivo de una marca o un dispositivo". La diferencia está en la cadena que acompaña la entrega. "Todos los dispositivos deben tener acta de entrega, garantía, seguimiento técnico y seguimiento clínico, no como trámite sino como parte del acto médico".

En Medellín, los técnicos, protesistas y ortesistas que manejan estos dispositivos deben estar certificados por la marca y en cada componente específico. El mantenimiento no es una eventualidad sino parte del proceso de rehabilitación. Ajustes, calibraciones y revisiones periódicas buscan evitar deterioro temprano y asegurar que el paciente aproveche el dispositivo durante toda su vida útil.

La rehabilitación va más allá del cuerpo. El regreso al trabajo es crítico. En Antioquia, las Administradoras de Riesgos Laborales juegan un papel central. Antes de que alguien retome su empleo, se evalúa si con su dispositivo puede desempeñar las mismas funciones que antes. Cuando la rehabilitación es oportuna y sostenida, la tendencia es recuperar la mayor capacidad laboral posible. Solo cuando esto no es viable se habla de invalidez y pensión.

La infraestructura urbana sigue siendo un factor determinante. Medellín ha avanzado en accesibilidad, pero de forma desigual. Rampas incompletas, señalización inconsistente y superficies discontinuas siguen siendo parte

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