Los ojos podrían detectar Alzheimer y Parkinson años antes de que aparezcan síntomas

Investigadores han descubierto que cambios en la retina podrían identificar el Alzheimer y Parkinson en etapas muy tempranas, incluso años antes de que la persona note síntomas. Usando técnicas de imagen no invasivas como la tomografía de coherencia óptica, los científicos han encontrado adelgazamiento en las capas retinianas y alteraciones en los vasos sanguíneos del ojo que se asocian con estas enfermedades neurodegenerativas. Aunque los resultados son prometedores, los expertos advierten que esto aún está en fase de validación y no reemplaza otras pruebas diagnósticas.
La retina podría convertirse en una herramienta valiosa para detectar el Alzheimer y el Parkinson en sus inicios. Así lo sugiere una investigación de la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad Complutense de Madrid, publicada en la revista Journal of Imaging. El hallazgo es significativo porque abre la posibilidad de identificar estas enfermedades años antes de que aparezcan los primeros síntomas, usando métodos que no requieren procedimientos invasivos.
El estudio identificó cambios específicos en el ojo que están asociados con estas enfermedades. Los investigadores encontraron adelgazamiento de las capas internas de la retina y alteraciones en los pequeños vasos sanguíneos del ojo. "La retina permite observar de forma no invasiva cambios asociados al Alzheimer años antes de la aparición de síntomas, aunque su aplicación clínica aún está en fase de validación", explicó Ouafa Sijilmassi, investigadora que lideró la revisión del trabajo.
Lo interesante es que la retina forma parte del sistema nervioso central, lo que la convierte en una especie de ventana hacia el cerebro. Por su conexión directa con el sistema nervioso, los cambios que ocurren en el cerebro durante el Alzheimer y el Parkinson también se pueden ver en la retina. Esto explica por qué técnicas de imagen como la tomografía de coherencia óptica (OCT) y la angiografía por OCT (OCTA) pueden captar estos cambios sin necesidad de procedimientos invasivos.
Otro análisis publicado en BMJ Open Ophthalmology analizó 22 estudios sobre estas técnicas de imagen y confirmó que pueden identificar biomarcadores retinianos no invasivos. Los investigadores observaron adelgazamiento en capas específicas de la retina, cambios en el espesor de la mácula (la parte central de la retina) y modificaciones en los vasos sanguíneos oculares.
La detección temprana es crucial en estas enfermedades. La Alzheimer's Association ha enfatizado que identificar el deterioro cognitivo en fases tempranas es esencial para evitar que la enfermedad avance rápidamente. "Tratar antes de que comiencen los síntomas refleja cambios ya vistos en otras enfermedades, como las cardiovasculares, donde la prevención y el manejo del riesgo son el estándar de atención", argumentó Suzanne E. Schindler, profesora de Neurología en la Washington University School of Medicine.
Sin embargo, los investigadores advierten que por ahora esta técnica no reemplaza otras pruebas diagnósticas consolidadas. El examen de la retina complementaría, pero no sustituiría, pruebas como la tomografía por emisión de positrones, los análisis de líquido cefalorraquídeo o los biomarcadores en sangre. Aunque los resultados son prometedores, la aplicación clínica de estas observaciones retinianas aún está en proceso de validación antes de poder usarla de forma generalizada en consultorios y clínicas.
Fuente original: El Tiempo - Salud