León XIV cierra su gira por España con duro mensaje contra traficantes de migrantes

El papa León XIV completó su viaje de seis días por España en Tenerife, condenando duramente a los traficantes de personas y pidiendo a las comunidades que acojan dignamente a los migrantes. Durante su estadía en el centro Las Raíces escuchó historias de personas que cruzaron rutas peligrosas desde África. Su regreso al Vaticano se demoró por una avería en el avión, por lo que el rey Felipe VI le cedió una aeronave militar española.
En su segundo paso por las Islas Canarias, el papa León XIV cerró su recorrido por España con un mensaje implacable dirigido a quienes lucran con la desesperación de las personas migrantes. En Santa Cruz de Tenerife, epicentro de las mortales travesías desde África hacia Europa, el pontífice no se anduvo con rodeos al advertirles a los traficantes: "Paren, arrepiéntanse o afronten la ira de Dios".
El mensaje llegó cargado de urgencia. Durante su visita a la plaza del Cristo de La Laguna, León XIV fue contundente con quienes organizan estas rutas letales, cobrando miles de euros por persona para transportarlos en embarcaciones precarias. Según sus palabras exactas, exigió que "rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen bajo dominio" y advirtió: "Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado, habrán de comparecer ante la justicia divina". El público respondió con prolongados aplausos a estas palabras pronunciadas en español.
Pero el pontífice no solo condenó a los delincuentes. En su encuentro en el centro de acogida Las Raíces, escuchó directamente a migrantes como Bousso Diouf, una joven de Senegal que resumió en pocas palabras lo que buscan: "No pedimos privilegios; no pedimos compasión, pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad". León XIV respondió enfatizando que las migraciones "pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos" y que todos somos, en algún sentido, migrantes en camino hacia un destino común.
El contexto es crucial para entender por qué Tenerife fue elegida como escenario de este mensaje. Las Islas Canarias enfrentaron una crisis migratoria sin precedentes en 2024, cuando casi 47.000 personas llegaron a sus costas. Aunque esa cifra ha disminuido drásticamente en 2026, la zona sigue siendo testigo de las tragedias del Atlántico, consideradas por expertos como las rutas migratorias más peligrosas del mundo debido a la vastedad del océano y la escasez de operaciones de rescate.
Durante su estadía, León XIV también instó a las comunidades receptoras a cumplir su deber de acoger, pero simultáneamente pidió a los migrantes que se integren activamente, aprendiendo el idioma, respetando las leyes y participando en la vida común. En sus palabras: "Toda sociedad que acoge tiene deberes hacia quienes llegan; y quien es acogido descubre también que la dignidad reconocida como derecho florece cuando se convierte en responsabilidad".
El viaje papal casi termina con un contratiempo cuando una avería en el avión de Iberia retrasó su salida hacia Roma. Mientras el equipo técnico intentaba reparar el motor, el rey Felipe VI ofreció su propio avión militar, un Falcon de la Fuerza Aérea española, para que el pontífice pudiera regresar sin mayores demoras. Una gestura de buena vecindad que permitió que León XIV continuara con su agenda, incluida una visita simbólica a Lampedusa el próximo 4 de julio, donde en 2013 el papa Francisco denunció por primera vez la "globalización de la indiferencia" frente a la crisis migratoria europea.
Fuente original: France 24 - Europa



