La tecno-oligarquía global: cómo Colombia se queda atrás en la carrera de la IA

Mientras el Congreso debate la regulación de la Inteligencia Artificial, un análisis reciente advierte sobre los riesgos de que las tecnologías exponenciales profundicen la desigualdad mundial. Colombia invierte apenas el 0,3% del PIB en investigación y desarrollo, muy por debajo del promedio regional. El centro del debate está en quién controla estas poderosas herramientas: un puñado de magnates tecnológicos que concentran billones de dólares.
Hace poco se presentó el libro "Inteligencia Artificial: Una Legislación a Futuro" del consejero de Estado John Jairo Morales Alzate, un abogado con amplia trayectoria académica en derecho administrativo y comercial. La obra es un análisis completo sobre cómo la IA está transformando garantías constitucionales como el debido proceso, la privacidad y la no discriminación. Pero más allá de los detalles legales, el libro abre una conversación incómoda: mientras Colombia discute cómo regular la IA, la verdadera batalla ya está ganada por quienes controlan estas tecnologías en el mundo.
Detrás de los avances en inteligencia artificial, computación cuántica, robótica y otras innovaciones hay un concepto que explica todo: las NBIC, la convergencia de nanotecnología, biotecnología, tecnologías de la información y ciencias cognitivas. Desde los años 2000, estas tecnologías crecen exponencialmente: duplican su capacidad mientras reducen drásticamente sus costos. Es el motor que genera cambios tan profundos que en los próximos 30 años transformarán la sociedad. El problema no es la tecnología en sí, sino quién se está quedando con los beneficios.
Hace treinta años admirábamos a Bill Gates por haber democratizado las computadoras personales y a los creadores de Google por darnos acceso a la información. Esos emprendedores se convirtieron en los hombres más ricos del mundo. Hoy controlan lo que se conoce como tecno-oligarquía: un grupo reducido de magnates de las Big Tech que comanda la infraestructura digital global, la IA y la información que consumimos. Según el filósofo Alessandro Aresu, "no son solo innovadores, sino los arquitectos del orden posmoderno que está emergiendo a través de la IA, la disrupción digital y el capital tecnológico". Los cinco magnates más ricos concentran un patrimonio superior a un billón de dólares, una cifra equivalente al PIB combinado de Colombia, Chile y Perú juntos.
Lo grave es que estos beneficios no se distribuyen equitativamente. Mientras que en Estados Unidos y Europa la innovación genera dividendos económicos y sociales, en Colombia apenas llegamos al 0,3% del PIB invertido en investigación y desarrollo, la mitad de lo que destina Argentina. Contamos con apenas 19 doctores por cada millón de habitantes, cuando el promedio regional es de 70 y Brasil tiene 107. Esto nos coloca en la retaguardia de una carrera que está transformando el mundo.
La concentración del poder tecnológico en pocas manos genera otro peligro: estos magnates ya no son solo empresarios, sino actores que moldean políticas públicas y geopolítica global. La desigualdad no está solo en quién tiene acceso a la tecnología, sino en quién decide cómo funcionará. Mientras el Congreso colombiano discute proyectos de ley sobre IA, la verdadera pregunta es si llegaremos a tiempo para crear nuestras propias reglas del juego o simplemente seremos consumidores de decisiones tomadas en Silicon Valley y otros centros tecnológicos mundiales.
Fuente original: Impacto TIC



