En Antioquia descubren por qué la IA fracasa: falta cultura, no tecnología

Líderes de grandes empresas antioqueñas concluyeron que la transformación digital en Colombia no es un asunto de máquinas o software, sino de cambio cultural profundo. Explicaron que adoptar IA sin gobernanza de datos, talento preparado y mentalidad abierta al cambio es invertir dinero en vano. El verdadero reto está en convencer a las organizaciones de que la tecnología es solo un medio, nunca el fin.
Durante un conversatorio organizado por Impacto TIC sobre innovación en Antioquia, ejecutivos de empresas como Haceb, Grupo Auteco, Organización Corona, ISA, Protección S.A. y otras compañías consolidadas llegaron a una conclusión que puede sonar obvia pero que muchas empresas todavía no entienden: transformarse digitalmente no es cuestión de comprar software o máquinas inteligentes.
Lo que la mayoría de empresas falla es que ven la tecnología como un proyecto que termina cuando se instala. Alejandro Morales, jefe de Transformación Digital de Haceb, lo explicó así: "Nosotros entendimos la transformación como una capacidad organizacional", y fue al dejar de ver la tecnología aislada como pudieron cambiar procesos, relaciones con clientes y cómo toman decisiones internamente. El reto real tiene un nombre elegante en inglés pero significa algo simple: growth mindset, o sea, que toda la gente en la empresa piense en crecer y cambiar.
Jorge Iván Cadavid de Grupo Auteco fue más directo. Dijo que en su compañía dejaron de usar la palabra "digital" porque se dieron cuenta de que el problema nunca fue instalar software. "Nosotros en Auteco le quitamos el apellido", contó, explicando que ya la transformación forma parte de la cultura y se evalúa desde arriba, en la junta directiva. David Jiménez de Organización Corona lo resumió en una frase que quedó flotando en la sala: "La tecnología nunca debe ser un fin, la tecnología debe ser un medio".
Cuando hablan de Inteligencia Artificial, el tema se complica porque la tecnología avanza velocísimo y genera presión por subirse al tren. Jiménez advirtió que no se trata de implementar IA solo porque es la moda. Hay que evaluar los riesgos de verdad, pensar en las personas y los objetivos reales del negocio. Juan Simón González de Escala 24 x 7 añadió algo crítico: la mayoría de empresas fracasan con IA porque sus datos están hechos un desorden. "La primera auditoría en la Inteligencia Artificial lo primero que le va a arrojar es cómo están sus datos", explicó, y si los datos no están limpios, actualizados y bien gobernados, la IA simplemente no funciona.
En Haceb descubrieron que hasta los detalles pequeños importan cuando introduces máquinas. Morales contó que cuando ponían robots en la planta, algo tan simple como el nombre del robot podía cambiar cómo el personal lo percibía. Algunos se asustaban pensando que iban a perder el trabajo. La solución fue involucrar a los equipos operativos en la formación y en la creación de las automatizaciones, para que sintieran que eran parte del cambio, no víctimas de él.
En Grupo Auteco vieron beneficios donde menos los esperaban. El área contable hizo más de 70 cambios en sus procesos en un año, lo que demuestra que incluso las funciones que parecen más traditionistas pueden ganar eficiencia cuando la gente pierde el miedo a transformarse. Sandra Núñez de Protección S.A. lo dijo desde la perspectiva de una empresa financiera que maneja datos sensibles de clientes: "Cuando nosotros logramos entender que el cliente es el que está en la mitad, lo que queremos hacer con transformación, con tecnología, es pensando en ellos".
Ernesto Pardo, CIO de ISA, una empresa de infraestructura crítica, defendió un ritmo más lento pero seguro. "La tecnología se apropia sin prisa pero sin pausa", explicó, porque en infraestructura no basta con innovar; hay que hacerlo sin romper la confiabilidad. El mensaje general que dejaron estos líderes fue uno solo: la tecnología avanza cada vez más rápido, pero las empresas que realmente avanzan son las que convierten el cambio en parte de su cultura, el dato en toma de decisiones y la innovación en valor económico.
Fuente original: Impacto TIC



