La pérdida de audición sin tratar puede afectar la memoria y aumentar riesgo de demencia

Investigaciones científicas demuestran que la pérdida auditiva no tratada obliga al cerebro a trabajar más, lo que puede afectar la memoria, la atención y aumentar el riesgo de deterioro cognitivo. Según la Comisión Lancet sobre prevención de la demencia, tratar este problema podría prevenir o retrasar hasta el 40 por ciento de los casos de demencia en el mundo. Los especialistas recomiendan chequeos auditivos periódicos, especialmente después de los 60 años, como parte de un envejecimiento saludable.
La conexión entre los oídos y el cerebro es más importante de lo que muchos creen. Cuando una persona no trata su pérdida auditiva, su cerebro debe hacer un esfuerzo mucho mayor para entender conversaciones y sonidos, especialmente en lugares ruidosos. Este trabajo extra afecta funciones cognitivas básicas como la capacidad de concentración, la memoria y hasta las interacciones sociales. No es solo un problema de comunicación: es un problema de salud cerebral.
Los investigadores de la Comisión Lancet han encontrado evidencia preocupante sobre cómo la pérdida auditiva sin tratamiento se relaciona con el deterioro mental. Según estos estudios, intervenir factores de riesgo modificables como la pérdida auditiva podría ayudar a prevenir o retrasar hasta el 40 por ciento de los casos de demencia a nivel mundial. Esto significa que mejorar la audición es una herramienta real para proteger el cerebro conforme envejecemos.
Hay otro riesgo que agrava la situación: las personas con problemas de audición no tratados tienden a aislarse socialmente. Se retiran de conversaciones, dejan de participar en actividades con familia y amigos. Varios estudios han demostrado que este aislamiento social está directamente relacionado con mayor riesgo de deterioro cognitivo en adultos mayores. Es un círculo vicioso donde la audición afecta la vida social, y la soledad afecta el cerebro.
Por eso los especialistas recomiendan acciones preventivas. Hacer chequeos auditivos periódicos es fundamental, especialmente a partir de los 60 años. También conviene estar atento a señales de alerta: dificultad para seguir conversaciones, necesidad constante de aumentar el volumen en dispositivos, o sensación de que otros hablan demasiado bajo. Evitar ruidos muy intensos sin protección y mantener una vida social activa también son medidas importantes.
Lorena Romero, audióloga y gerente comercial de GAES Colombia, resume el mensaje central: "Cada vez existe mayor conciencia sobre la relación entre salud auditiva y salud cerebral. Escuchar bien no solo mejora la comunicación y la calidad de vida, también ayuda a mantener a las personas activas, conectadas y participando de su entorno". El cuidado de la audición no es un lujo ni una cuestión estética: es inversión en la salud del cerebro.
Fuente original: El Tiempo - Salud